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El último acto de Powell: La Fed se atrinchera en las tasas altas ante el asedio de Trump

En su despedida como presidente, Jerome Powell mantiene el costo del dinero entre el 3.5% y 3.75%, advirtiendo que la crisis en Medio Oriente y la inflación energética no permiten tregua.

La era de Jerome Powell al frente de la Reserva Federal (Fed) ha cerrado con una declaración de resistencia. En su última reunión como presidente del banco central más poderoso del mundo, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) decidió mantener los tipos de interés sin cambios, situándolos en el rango de 3.5% a 3.75%. Esta tercera pausa consecutiva del año no es solo una medida técnica; es el testamento de una política monetaria restrictiva que se niega a ceder ante las presiones políticas de la Casa Blanca.

La decisión, aprobada por una mayoría de siete votos contra cinco, refleja una Fed cautelosa y preocupada por un entorno global volátil. El comunicado oficial fue tajante: la inflación se mantiene en niveles “elevados”, alimentada por el reciente repunte en los precios de la energía a nivel global. A esto se suma el factor geopolítico; las tensiones en Medio Oriente han inyectado una dosis de incertidumbre que obliga a la Fed a priorizar la estabilidad de precios por encima de los deseos de expansión económica del Ejecutivo.

Pero el trasfondo de esta reunión fue profundamente político. Powell, cuyo mandato concluye el 15 de mayo, aprovechó su intervención final para lanzar una defensa apasionada de la autonomía institucional. Frente a los constantes “ataques legales” de la administración de Donald Trump —quien ha exigido recortes agresivos a las tasas—, Powell anunció que planea permanecer en la Junta de Gobernadores. Este movimiento, sin precedentes desde 1948, busca blindar la independencia de la Fed frente a posibles interferencias políticas directas.

Mientras Powell prepara su trinchera como gobernador, el camino para su sucesor ya está trazado. Kevin Warsh, el nominado por Trump para presidir la institución, ha recibido la luz verde del Comité de Banca del Senado. Warsh heredará una economía con un doble mandato bajo presión: un mercado laboral que defender y una inflación energética que amenaza con descarrilar los avances logrados en los últimos ocho años. La Fed de Powell se despide con la guardia en alto, dejando claro que el precio del dinero no se moverá por decretos políticos, sino por la realidad de los mercados.

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