El outsider de Barranquilla pide a EE.UU. vigilar la segunda vuelta; Cepeda denuncia “mesas atípicas” y Petro respalda reclamos por 800 mil cédulas.
Nadie lo vio venir. Ni las encuestas. Abelardo de la Espriella, el candidato outsider de ultraderecha, irrumpió en el escenario político colombiano con una votación que estremeció al país: 10 millones 300 mil votos, el 43.74 por ciento. La derecha, después de cuatro años, vuelve a soñar con regresar al gobierno. Faltan 21 días. El 21 de junio se define.
El hombre que se identifica con el “tigre”, símbolo de su campaña, habló a sus seguidores en Barranquilla protegido por una cabina a prueba de balas. “Vamos a segunda vuelta para derrotar la tiranía; vamos a hacer respetar la democracia por la razón o por la fuerza”, advirtió. Y lanzó una petición inusual: “Que Estados Unidos de América vigile esta segunda vuelta. Yo estaré al frente de esta batalla. Estaré para defender nuestra democracia y hacerme matar por Colombia si es necesario”.
Del otro lado, Iván Cepeda, el líder del Pacto Histórico, logró diferir la definición. Obtuvo 9 millones 683 mil votos (40.90 por ciento). Pero no aceptó los resultados sin condiciones. “Hay dos situaciones que quiero dejar claras —dijo a sus seguidores—: un desfase de 885 mil cédulas o personas que no cuadran con nuestra auditoría, y un número indeterminado de mesas en las que se presentaron votaciones atípicas”. Advirtió que solo aceptará los resultados cuando la Comisión Escrutadora se pronuncie “clara y nítidamente”.
El presidente Gustavo Petro respaldó los reclamos. En X escribió que no acepta los resultados del preconteo de la firma privada de los hermanos Bautista. Denunció que los algoritmos del software fueron variados tres veces en la última semana y que se agregaron 800 mil cédulas de personas que no están en el censo oficial.
Cepeda no se guardó nada contra su contendiente. “Abelardo de la Espriella es un abogado mafioso, estafador de estafadores; representa el regreso del paramilitarismo a nuestro país. Con Abelardo no habrá salario mínimo vital, se acabarán las universidades públicas y nos devolverá a los días más aciagos”.
La Comisión Escrutadora tiene 72 horas para pronunciarse. Dos modelos de país están en juego. De la Espriella, afín a los postulados de Javier Milei. Cepeda, que busca consolidar las reformas sociales de Petro. Más de 23 millones de colombianos votaron, apenas el 56 por ciento del padrón.
El analista Horacio Duque advirtió: “La segunda vuelta es para despegar de cero. La disputa es ahora por el voto del centro, que no irá por Abelardo. Hay 3 millones que se van en blanco o deciden salir a votar para cerrarle la puerta a la extrema derecha”. La politóloga Laura Bonilla fue más allá: “Hay que empezar a hablar de la fuerte entrada de la derecha populista en la democracia colombiana”.
Las alianzas ya comenzaron a moverse. Paloma Valencia oficializó su adhesión a De la Espriella. El voto del centro, disperso pero decisivo, suma 2 millones de sufragios. Colombia se juega su futuro en tres semanas. Con blindaje antibalas, con denuncias de fraude, con la mirada de Washington puesta. Y con un tigre que rugió más fuerte de lo que nadie esperaba.
