La presidenta denunció que grupos de “extrema derecha y supuesta extrema izquierda” buscan desencadenar una represión antes del Mundial; el diálogo, dice, sigue abierto.
La referencia histórica fue inevitable. Y contundente. La presidenta Claudia Sheinbaum dijo este miércoles que no caerá en las provocaciones que han surgido durante las protestas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. “No somos Díaz Ordaz”, sentenció, en alusión al presidente de México durante la matanza estudiantil de 1968. El mensaje fue claro: su gobierno no reprimirá, aunque haya quien lo busque.
Desde su conferencia mañanera, Sheinbaum aseguró que el diálogo con el magisterio está abierto y que su administración busca soluciones a las demandas de la CNTE. Pero advirtió que hay grupos que provocan para inducir un acto de represión. “Hay demandas legítimas y también hay la posibilidad de cumplir todas o no, porque a lo mejor no se puede, pero el diálogo siempre está abierto. Lo que quieren muchos es que caigamos en una represión”, señaló.
La presidenta describió el mecanismo de las provocaciones. Dijo que ocurren cuando se juntan los extremos y aparecen encapuchados armados con palos y herramientas. Y contrastó con el pasado: en las manifestaciones magisteriales de sexenios anteriores, dijo, esto no sucedía. “Deciden actuar con palos, romper vidrios, en fin, se juntan la extrema derecha con la supuesta extrema izquierda”, apuntó.
El momento no es casual. Las protestas de la CNTE han escalado en los últimos días, con movilizaciones en el Centro Histórico y bloqueos en Paseo de la Reforma. El gobierno ha mantenido una postura de diálogo, pero la presión aumenta. Sheinbaum insistió en que el objetivo de los provocadores es que su gobierno caiga en la trampa y comience a reprimir.
“Quieren que caigamos en una represión para la antesala del Mundial —dijo, en referencia al torneo que comenzará en días— y no vamos a caer en la provocación. Ahí está el diálogo, de puertas abiertas”. La promesa de no repetir los fantasmas del pasado fue su principal blindaje. Díaz Ordaz, aseguró, es otro tiempo. El suyo, dijo, es el del diálogo. Las piedras y los palos, advirtió, no cambiarán esa decisión.
