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Trump teje su “patio trasero limpio de comunistas” con apoyos en Colombia y Brasil

El presidente de EE.UU. respaldó a De la Espriella y Flávio Bolsonaro, impuso aranceles a Brasil por acuerdos con México e India y avanza en su “Escudo de las Américas” con 12 países.

No pasaron ni 48 horas del triunfo sorpresa de Abelardo de la Espriella en Colombia cuando Donald Trump ya le había dado su “firme y total apoyo” para la segunda vuelta del 21 de junio. El candidato ultraderechista agradeció con un mensaje que delató la alianza: “Estados Unidos y Colombia son naciones hermanas, unidas por la sangre de héroes y por el destino común de defender la civilización occidental en estas tierras de las Américas. Juntos formamos un frente común contra el comunismo”.

En paralelo, Trump publicó en Truth Social una foto sonriente junto a Flávio Bolsonaro, a quien recibió en la Casa Blanca para mostrarle su apoyo de cara a las elecciones de octubre en Brasil. El senador de 45 años llegó rodeado de multitudes y con un regalo en su maleta: la declaración como grupos terroristas de las dos mayores bandas criminales de Brasil, Comando Vermelho y PCC. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el presidente brasileño, Lula da Silva, han criticado esta designación por considerar que abre la puerta a una intervención militar estadounidense.

El objetivo de Trump es evidente: acabar con el “comunismo” en los dos países más poblados de Sudamérica e influir en el voto para que apuesten por gobernantes sumisos a su autoridad, que le ayuden a aplicar la nueva Doctrina Monroe, o “Donroe”: que toda la región vuelva a ser el patio trasero y exclusivo de Estados Unidos, sin rastro de influencia china.

El martes, Trump envió otro mensaje. El Departamento del Tesoro anunció aranceles del 25% a las importaciones brasileñas, luego de acusar al gobierno de Lula de firmar acuerdos comerciales bilaterales con India y México que “dañan el comercio de EE.UU.”. La justificación es tan arbitraria que la Organización Mundial del Comercio la considera una clara violación de sus principios. Lula estalló de ira y acusó a Flávio Bolsonaro de ser un “cobarde” y un “traidor” a la patria.

El otro pilar estratégico de Trump es el “Escudo de las Américas”. En marzo, convocó en Miami a doce presidentes latinoamericanos (Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá, Paraguay, entre otros) para firmar un tratado de seguridad y cooperación militar. Se comprometen a usar la fuerza “letal” y permitir la ayuda de EE.UU. para “destruir a los carteles y redes terroristas”. No fueron invitados Sheinbaum, Lula, Petro, Orsi ni Arévalo. Tampoco los dictadores antiyanquis.

Perú es el otro país que no fue invitado a la cumbre de Miami. Este 7 de junio, los peruanos acuden a segunda vuelta entre Keiko Fujimori (derecha) y Roberto Sánchez (izquierda indigenista). Según las encuestas en Perú, Colombia y Brasil, los tres candidatos que apoya Trump parten con ventaja. De lograrlo, Trump podría presumir de su mayor logro en la escena internacional, tras fracasos en Países Bajos, Hungría, Irán y Ucrania. Sólo faltaría la guinda del pastel: someter a Sheinbaum y acabar con el morenismo.

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