La mandataria desestimó acusaciones de crímenes contra AMLO, denunciando un complot de la ultraderecha extranjera para sabotear las urnas del 2027.
La jefa del Ejecutivo espetó una dura reprimenda a los conservadores, sugiriendo que busquen redención espiritual antes de intentar manchar el legado de su predecesor. La frase, cargada de desdén, dejó claro que el tribunal de La Haya fue utilizado como simple tribuna política por los opositores, quienes según la mandataria, carecen de credibilidad ante la ciudadanía.
El partido blanquiazul acudió a la corte internacional para exigir pesquisas sobre presuntas atrocidades cometidas durante la administración anterior. Los argumentos esgrimidos por los albiazules incluyen estadísticas sobre muertes violentas, personas no localizadas y enganches ilícitos de muchachos. Además, lanzaron imputaciones sobre nexos entre el hampa y figuras públicas, todo sin exhibir evidencias contundentes.
Lejos de amedrentarse, la titular de la nación desmenuzó lo que considera una maniobra de distracción. Aseguró que esta ofensiva jurídica no es un hecho aislado, sino el engranaje de una maquinaria conservadora. Vinculó directamente estas acciones con recientes congregaciones de extremistas y entes foráneos. El objetivo final de esta alianza, según su análisis, es envenenar el debate público y preparar el terreno para los comicios de 2027.
El punto más álgido del enfrentamiento radica en la calificación de doble moral. La presidenta recordó el historial de los gobiernos panistas, insinuando que la denuncia actual es un intento fallido por lavar su propio prontuario. Al cuestionar quién podría creer tales narrativas, sentenció que el electorado ya los ha descalificado moralmente.
Finalmente, el mensaje se cerró con una muestra de fortaleza política. La líder nacional ratificó que la base social del proyecto transformador permanece intacta. Interpretó el recurso a instancias internacionales como el síntoma de una bancada agotada, carente de ideas frescas y reducida a tácticas de desprestigio que ya no surten efecto en la opinión pública.
