La mandataria contrasta la apertura de su administración con la brutalidad de épocas anteriores y anuncia un referéndum educativo en agosto.
Adiós a los intermediarios burocráticos. En agosto, el gobierno federal preguntará directamente a los educadores sus exigencias, saltándose a las dirigencias sindicales. La mandataria federal trazó una línea divisoria entre su gestión y los sexenios anteriores, donde las protestas magisteriales terminaban en gas lacrimógeno y porras.
Recordó los días oscuros de la aprobación de la reforma educativa bajo el mandato de Enrique Peña Nieto. En aquella ocasión, la plaza principal de la capital fue desalojada a la fuerza por elementos policiacos metropolitanos y federales. Esa época de violencia institucional quedó atrás, sentenció.
Actualmente, las mesas de negociación permanecen activas. La administración actual ha presentado iniciativas que modifican sustancialmente el sistema de retiro de dos mil siete, reemplazándolo por un esquema de bienestar. A pesar de estas concesiones, los movilizados decidieron instalarse cerca del coloso deportivo donde arrancará el torneo orbital.
El punto de quiebre es la estrategia de comunicación directa. Al agotarse las vías tradicionales, la jefa del Ejecutivo ordenó ir escuela por escuela. El objetivo es explicar los avances a los agremiados sin filtros sindicales, consolidando un vínculo directo con las bases docentes mientras se garantiza la fluidez vial y el éxito del certamen futbolístico.
