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Cuba activa escudo defensivo ante el estrangulamiento petrolero de Trump

La isla prioriza el blindaje militar y la hoja de ruta financiera de 2026, mientras un cargamento ruso alivia la asfixia energética.

Un único cargamento ruso de cien mil toneladas de crudo. Ese es el magro salvavidas que ha llegado a la isla caribeña en todo el año, en medio de una asfixia energética orquestada desde Washington.

Ante este escenario de penuria, el presidente Miguel Díaz-Canel ha trazado una línea de supervivencia con dos ejes innegociables. El primero es el blindaje militar. El segundo, la hoja de ruta financiera y social para el próximo ejercicio.

La ofensiva integral de la Casa Blanca no es nueva, pero alcanzó un punto de ebullición a finales de enero. Tras la acción militar estadounidense en Venezuela, el inquilino de la Casa Blanca firmó un decreto letal: aranceles punitivos para cualquier nación que venda hidrocarburos a La Habana. La excusa oficial fue una supuesta amenaza a la seguridad nacional del norte.

El resultado es un colapso sistémico. La falta de diésel y gasolina paralizó la generación eléctrica, el transporte, la producción de víveres, los hospitales y las aulas. El gobierno local denuncia que el propósito real es tornar insoportable la cotidianidad de los ciudadanos para quebrar la voluntad política. El mandatario sentenció que Washington no tolera que la Revolución siga en pie pese a la presión asfixiante, desmintiendo las narrativas de nación colapsada.

Mientras el mundo observa el cerco, la isla se atrinchera. La defensa y la economía son ahora las únicas trincheras válidas para sobrevivir al invierno más crudo de las últimas décadas.

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