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Ocho de cada diez: el rechazo masivo a las marchas y bloqueos de la CNTE

Encuesta evidencia quiebre social: crece la desaprobación por campamentos, bloqueos y el daño al país, mientras el diálogo divide posturas.

La cifra cae como un golpe: 82% de las personas consultadas se muestra en desacuerdo con las marchas y bloqueos impulsados por la CNTE en la Ciudad de México. La urgencia del dato no está solo en el número, sino en lo que revela: una presión social clara contra las acciones que interrumpen la vida diaria y que, según el sondeo, no logran respaldo suficiente.

El estudio no se limita a una opinión general. También mide el rechazo ante escenarios concretos que han generado tensión en la capital. En ese contexto, 83% indicó que no está de acuerdo con la instalación de un campamento magisterial cerca del Zócalo, frente a un 17% que sí lo respalda. El entorno emblemático de la ciudad aparece como un punto de fricción: el conflicto dejó de ser solo una disputa interna y comenzó a percibirse, para muchos, como una afectación pública.

A la vez, el termómetro se eleva cuando se pregunta por un bloqueo con impacto inmediato: 85% dijo estar en contra de que la CNTE bloquee los accesos al Estadio Azteca durante los partidos del Mundial de Futbol, mientras que únicamente 15% avaló esa posibilidad. El desacuerdo se concentra, así, en la interrupción directa de eventos de gran alcance, donde el costo social es visible y se siente en minutos.

En paralelo, el conflicto deja otra consecuencia señalada por la mayoría: 78% consideró que las acciones de la CNTE dañan la imagen de México ante el mundo. Es decir, el debate ya no se queda en la protesta misma, sino que se extiende a la percepción internacional. En contraste, 22% opinó lo contrario, mostrando que todavía existe un sector que no comparte esa evaluación.

Pero quizá el eje más sensible aparece al mirar el camino para salir del conflicto. La encuesta coloca el diálogo como la vía que más gente ve como necesaria: 45% cree que el gobierno federal debe negociar las demandas del magisterio. Sin embargo, hay una alternativa que asoma con fuerza en el desacuerdo social: 30% se pronunció por usar la fuerza pública para retirarlos. Más lejos quedan otras posturas: 6% estimó que se debe ceder a sus exigencias y 19% no sabe qué hacer.

Así, el mensaje que arroja el estudio es contundente: mientras la CNTE impulsa acciones en distintos puntos de la CDMX, una mayoría amplia expresa rechazo y exige que el cierre del conflicto ocurra mediante una salida distinta a la escalada. En la disputa por el país que se quiere mostrar —y por la forma en que se resuelve un choque social— el dato no deja margen: el consenso no acompaña las marchas ni los bloqueos.

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