En su conferencia matutina, la Presidenta respondió a acusaciones sobre “control criminal” y advirtió que no habrá debate personal.
La Presidenta Claudia Sheinbaum lanzó un golpe directo contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump: dijo que no cuenta con la información correcta sobre lo que ocurre en México. Y afirmó que, a diferencia de lo que él asegura, el país sí combate a la delincuencia, además de atender sus causas y proteger a la población.
Durante su conferencia mañanera, Sheinbaum tomó como punto de partida las declaraciones recientes del mandatario norteamericano, quien sostuvo —según su versión— que México estaría manejado por el crimen organizado y que ella “tiene miedo”. La respuesta de la mandataria fue tajante: sostuvo que esas afirmaciones son falsas y que corresponden a una forma de comunicar que, según dijo, no merece engancharse ni convertirse en tema central.
“No está bien informado, se lo he dicho personalmente”, señaló, remarcando que el asunto no es nuevo. Subrayó que el Estado mexicano existe y que su funcionamiento no se limita a un solo nivel o instancia, sino que involucra a distintas “cabezas” dedicadas a enfrentar el problema. En ese marco, recordó que en una reunión con el secretario de Seguridad de Estados Unidos le explicó cómo está integrado ese esfuerzo: desde la Presidencia, hasta secretarías vinculadas con seguridad, así como marina y defensa.
La mandataria aseguró que el trabajo ocurre “todos los días” con un objetivo concreto: la protección del territorio mexicano. Y para reforzar su argumento, planteó que ya se observan resultados en el terreno. Citó una disminución del 46% en homicidios y también mencionó una caída del 70% en la entrada de fentanilo a Estados Unidos por vía terrestre, aludiendo a esos datos como evidencia de la estrategia aplicada.
Sheinbaum fue más allá del reporte operativo y quiso fijar el tono moral y político de su planteamiento. Dijo que, además de realizar tareas de seguridad, quienes están al frente de ese esfuerzo muestran entrega y convicción, y que lo hacen porque —según afirmó— hay amor por el pueblo y por la patria. En contraste, sostuvo que eso no se parece a lo que ocurría durante el llamado periodo neoliberal.
Ahí colocó el punto de mayor tensión de su mensaje: afirmó que en ese tiempo era “difícil de encontrar” servidores públicos con ese compromiso interno, y agregó que muchos tenían “los ojos fuera de México”. Según su relato, sus ideales no coincidían con los del pueblo, sino con otros lineamientos que venían desde el exterior.
Finalmente, aunque dejó claro que ya le comunicó estas ideas a Trump, Sheinbaum cerró la discusión con una línea política definida: no entrará en un debate personal con el mandatario estadounidense. Su mensaje quedó como una respuesta de fondo y, al mismo tiempo, como una advertencia: si Trump insiste, no será a través de intercambio personal, sino con la insistencia en que su afirmación de control criminal carece de sustento frente a la operación y resultados que —dijo— se están mostrando.
