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Sheinbaum anuncia reencuentro del T-MEC: diálogo trilateral el 1 de julio

Cuauhtémoc, Ciudad de México. 22 de junio 2026. La presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo en conferencia de prensa matutina en el salón de la Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan: Julio César León Trujillo, coordinador nacional de becas para el Bienestar; Iván Escalante, Procurador Federal del Consumidor (Profeco); Alfonso Suárez del Real, asesor político de la Coordinación de Comunicación Social. Foto: Juan Carlos Ramos Mamahua/Presidencia

La presidenta liga el calendario a una próxima reunión en México y asegura que el acuerdo no corre riesgo, pese a tensiones.

La ruta del T-MEC entra en una nueva fase y ya tiene fecha: Claudia Sheinbaum anunció que el diálogo sobre la revisión del Tratado retomará el 1 de julio con encuentros entre responsables de Economía de México, Estados Unidos y Canadá. El mensaje llega después de una segunda ronda de conversaciones con autoridades estadounidenses, a la que la Presidenta calificó como “muy buena”, y que ahora se traduce en un siguiente paso inmediato, sin que el tema pierda ritmo.

En la Mañanera del Pueblo de este 22 de junio, Sheinbaum situó el arranque del reimpulso trilateral y también adelantó el trabajo previo que se realizará en territorio nacional. Explicó que entre el 16 y el 20 de julio se llevará a cabo una reunión en México para continuar con la revisión y el fortalecimiento del acuerdo comercial. Es decir: primero una reanudación calendarizada; después, un encuentro con sede mexicana para darle continuidad al análisis y empujar el proceso.

En paralelo al calendario, la Presidenta se apoyó en una premisa central: el T-MEC, dijo, trae beneficios para los tres países. Y ese respaldo no lo ubicó en un solo frente, sino en el sector empresarial de América del Norte. Según Sheinbaum, la región tiene ventajas competitivas frente a otros mercados del mundo, y por eso el acuerdo se sostiene con un argumento que proviene de quienes operan la economía día a día.

La conversación no se quedó en lo declarativo. También incluyó un punto de tensión: las recientes fricciones comerciales entre Canadá y Estados Unidos. Ante ese antecedente, Sheinbaum descartó que esas tensiones pongan en riesgo la permanencia del tratado. Lo sostuvo con una lógica institucional: el T-MEC cuenta con el respaldo de los Congresos de los tres países. Para modificar de fondo el acuerdo, tendría que existir aprobación por parte de los poderes legislativos correspondientes, por lo que consideró improbable que alguno de los socios empuje la exclusión de otro integrante. En esa línea, el factor determinante deja de ser el ruido comercial y pasa a ser el andamiaje de aprobación política.

Otro elemento marcó la intención de fondo del gobierno mexicano: aunque las negociaciones se estén desarrollando mediante encuentros bilaterales, México insiste en mantener el diálogo trilateral. Sheinbaum lo planteó como una vía para fortalecer la integración económica de Norteamérica. Es una señal de urgencia diplomática: no se trata sólo de hablar con quien toque en cada momento, sino de sostener un frente común que mantenga la coherencia del acuerdo.

Sobre Canadá, la Presidenta también reforzó el enfoque bilateral dentro del marco trilateral. Destacó el fortalecimiento de los vínculos comerciales y de inversión entre ambas naciones, además del interés compartido por preservar el T-MEC. Para aterrizar la idea en un ejemplo, mencionó una inversión canadiense próxima en el puerto de Altamira, Tamaulipas. El proyecto, según su explicación, ayudará a ampliar la capacidad logística y a incrementar el intercambio marítimo entre los países. Es un dato que funciona como evidencia práctica: la estrategia no se queda en mesas de negociación; apunta a infraestructura y flujos.

Así, el anuncio del 1 de julio se entiende como algo más que una reanudación: es un impulso para consolidar el proceso de revisión con fechas concretas, sostener el tratado con respaldo institucional y blindar la permanencia frente a tensiones externas. La conclusión que se desprende es clara: el gobierno mexicano busca conservar el rumbo trilateral, sostener el acuerdo con aprobación legislativa y mostrar que la integración económica continúa, incluso mientras se discuten ajustes.

En el fondo, la “muy buena” segunda ronda no se celebró sólo como logro. Se convirtió en el punto de partida de un siguiente tramo del plan: calendario, reuniones en México y garantías de continuidad del T-MEC con enfoque en integración norteamericana.

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