En un giro que el gobierno presenta como “recuperación” del sistema público de salud, Claudia Sheinbaum celebró la instalación de 42 tomógrafos de última generación en 40 hospitales del IMSS distribuidos en 19 estados. La promesa, según el mensaje en conferencia mañanera, es clara: más capacidad, más precisión y una atención más rápida para pacientes en todo el país.
El anuncio aterrizó con números y consecuencias técnicas. El director general del IMSS, Zoé Robledo, explicó que 41 de los equipos integran tecnología de 256 cortes con inteligencia artificial. El gobierno sostiene que esta combinación permite obtener imágenes con mayor precisión en menos tiempo y, además, con menor exposición a la radiación para quienes requieren estudios.
Robledo conectó el dato tecnológico con el efecto operativo. Afirmó que la capacidad de atención “prácticamente al doble” cambia la velocidad con la que se realizan estudios: el volumen pasó de 25 estudios diarios a cerca de 50. No fue una modernización cosmética, sino un reemplazo de equipos ubicados al final de su vida útil, con el objetivo de mejorar eficiencia real.
La diferencia de tiempos se volvió el punto más tangible del informe. Antes, un estudio podía tomar entre cinco y seis minutos; ahora, se describe como un proceso de apenas 15 segundos. En esa reducción está el núcleo del argumento: el sistema, según el relato oficial, gana rapidez para atender más casos sin demoras asociadas al equipo.
El gobierno también incluyó un elemento de “modo de compra” para justificar el salto. Se señaló que la adquisición se hizo directamente con los fabricantes, sin intermediarios. En el planteamiento, eso habría permitido mejores condiciones de compra y una reducción de costos para el sector salud, un punto que refuerza el discurso de eficiencia presupuestal.
Sheinbaum enmarcó estas inversiones dentro de la recuperación del sistema nacional de salud, tras periodos de “gobiernos neoliberales” que —de acuerdo con el propio planteamiento— no habrían invertido lo suficiente en salud pública, hospitales, equipamiento médico ni formación de especialistas. Desde ese marco, la mandataria sostuvo que se incorporan tecnologías nuevas, inteligencia artificial, telemedicina y equipamiento moderno para ampliar la atención a las y los mexicanos.
La conversación no se quedó solo en tomografía. En la misma línea, Sheinbaum anunció que entre agosto y septiembre comenzará la expansión nacional del modelo de Farmacias para el Bienestar, vinculado al programa Salud Casa por Casa, con el objetivo de facilitar el acceso gratuito a medicamentos para adultos mayores y personas con discapacidad. El mensaje une diagnóstico y surtimiento como parte de un plan integral.
En paralelo, el secretario de Salud, David Kershenobich, planteó que esta tecnología fortalecerá el diagnóstico oportuno de enfermedades cardiovasculares y otros padecimientos complejos. Y Eduardo Clark subrayó otra cualidad de los equipos: su capacidad para generar reconstrucciones tridimensionales, un recurso que —según el informe— facilita el análisis clínico.
El alcance institucional se amplió con el ISSSTE. Martí Batres informó que hospitales en Tlajomulco, Acapulco y Torreón ya cuentan con equipamiento médico de alta especialidad. También agregó que pronto iniciará la construcción de un hospital especializado para adultos mayores en Tlatelolco.
Finalmente, el propio Zoé Robledo cerró con una ampliación hospitalaria en Baja California. Destacó que el Hospital de San Quintín incrementará su capacidad de 20 a 80 camas e incorporará, por primera vez, servicios especializados como tomografía, quimioterapia y hemodiálisis. Así, el relato oficial busca mostrar que la modernización no termina en los equipos: también se traduce en más servicios y más capacidad hospitalaria.
