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México despega a Venezuela: envío de rescate tras terremotos el 24 de junio

Sheinbaum instruyó la operación desde Santa Lucía; se evalúa ampliar el contingente y ya se alista otro C-130 Hércules.

La ayuda salió antes de que se apague la primera alarma. El 25 de junio, desde la Base Aérea Militar de Santa Lucía, en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), México despachó dos aeronaves con destino a Venezuela para apoyar las labores de atención tras los sismos ocurridos el 24 de junio.

El despliegue no fue simbólico. La Secretaría de la Defensa Nacional informó que la operación se realiza en seguimiento a instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum y, en coordinación con la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), ya aterriza con una estructura definida de respuesta. La delegación integra 261 personas: 240 del Ejército, 11 de la Fuerza Aérea y 10 de la Guardia Nacional. Entre ellas hay médicos, camilleros y enfermeros, además de personal con especialidad en búsqueda y rescate para auxiliar a quienes resultaron afectados.

La reconstrucción de esta respuesta también muestra el enfoque: localizar, atender y liberar. Por eso, el contingente incluye 18 binomios canófilos especialistas en localización de personas atrapadas en estructuras colapsadas. A la par, se transportan insumos y herramientas para sostener operaciones de campo: 2.7 toneladas de insumos médicos y 4.4 toneladas de material, equipo y herramientas.

Hay un elemento adicional que refuerza la intención operativa. Se precisó que los militares enviados forman parte del batallón de atención de emergencias, el mismo que apoyó el rescate de los mineros en Coahuila. Esa referencia funciona como una señal interna: no se trata solo de “ir”, sino de llevar una capacidad ya probada en escenarios de emergencia.

Pero el caso no se cierra con el primer vuelo. De manera paralela, la presidencia marcó la siguiente fase: una vez que la delegación llegue a territorio venezolano y establezca los primeros contactos con las autoridades del país, se evaluará la necesidad de ampliar el contingente para fortalecer las tareas de apoyo a la población afectada.

La urgencia se vuelve concreta con el calendario. En las próximas horas se prevé que salga un avión de transporte pesado C-130 Hércules de la Fuerza Aérea Mexicana rumbo a Venezuela. Ese traslado contempla 8 toneladas de medicamentos y 4 toneladas de equipo y material especializado para las labores de rescate y salvamento. Así, la estrategia se diseña por escalones: primero personal y recursos base; después un refuerzo logístico para sostener la atención conforme avancen las necesidades en campo.

En el plano institucional, el Gobierno Federal expresó lamento por las pérdidas humanas y materiales derivadas del suceso, y manifestó deseos de pronta recuperación para los heridos. Al mismo tiempo, reafirmó su “tradición humanitaria y espíritu de solidaridad con todos los pueblos de América Latina y el mundo”.

La tensión del momento no está en el discurso: está en la respuesta. Dos aeronaves ya partieron con un contingente y carga definida, mientras se prepara otro traslado pesado. En el fondo, el mensaje es claro: México entra a la emergencia con equipo, personal y una ruta de ampliación condicionada a lo que encuentren al llegar.

Al final, el envío no se presenta como una reacción tardía, sino como una continuidad de auxilio: despegar, contactar autoridades, evaluar y, si hace falta, sumar fuerza para atender a la población afectada.

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