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Sheinbaum descarta “mala negociación” del T-MEC y enciende la revisión con optimismo

Tras reunirse con exportadores, afirmó que habrá certidumbre para invertir y que la primera revisión será decisiva en el nuevo ciclo.

Morelia volvió a escuchar un mensaje directo: no hubo negociación equivocada, insistió Claudia Sheinbaum, mientras el reloj corre hacia la revisión del Tratado de Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá.

La mandataria explicó que el encuentro con empresarios de la Industria Manufacturera, Maquiladora y de Servicios de Exportación —el que encabezó en Palacio Nacional— no fue improvisado ni una respuesta tardía. Dijo que ya estaba contemplado desde hacía tiempo, y que el motivo central fue el intercambio sobre el rumbo del sector exportador y los temas asociados al propio T-MEC.

En ese marco, la conversación derivó hacia una demanda concreta de los representantes: ajustes para hacer más funcional el sistema de impuestos y, con ello, destrabar inversiones. Sheinbaum afirmó que el gobierno ya activó una ventanilla única orientada a atender esa petición, como parte de la atención al entorno empresarial.

Pero la verdadera presión mediática, reconoció, está en otro sitio: la revisión del tratado. Desde su conferencia, apuntó que se ha instalado una crítica con la narrativa de que “supuestamente se negoció mal con Estados Unidos”, y lanzó un rechazo tajante: aseguró que esa acusación es falsa. En su discurso también comparó escenarios para subrayar el punto; mencionó que Canadá incluso estaría en condiciones de desventaja mayor a las de México en ese momento, y eso, según su lectura, cuestiona la supuesta justificación de la crítica.

La visión oficial se concentra en un momento específico del calendario. Sheinbaum recordó que las revisiones anuales previstas para los siguientes diez años se contemplaron desde la firma del acuerdo. Si el tratado no se ampliara y concluyera en 2036, sostuvo que la primera revisión sería la más importante, y que las posteriores tendrían un papel de seguimiento a lo que se pacte este año. No presentó esta etapa como un arranque desde cero; al contrario, dijo que ya se avanza y que no se trata únicamente de iniciar conversaciones “ahora”.

En su planteamiento, el gobierno sostiene una ruta que depende tanto del ciclo del tratado como del contexto político. La decisión de no continuar el acuerdo después de su conclusión en 2036, según detalló, obedece a una visión atribuida a Estados Unidos, definida por un enfoque de mayor proteccionismo. Aun así, dejó abierta la puerta a una opción distinta: durante el periodo podría tomarse una determinación de extenderlo por 16 años adicionales.

Con esa combinación —revisión inmediata, firmeza en la negociación pasada y presión por el primer gran tramo del calendario— Sheinbaum insistió en que el mensaje es “certidumbre para la inversión”. Subrayó que la primera revisión no solo será determinante; además, afirmó que ya están “muy avanzados”. Y si el acuerdo llegara pronto, planteó que las siguientes revisiones podrían quedar reducidas a un seguimiento de metas, no a reabrir todo desde el principio.

Finalmente, tocó un tema sensible ligado a la agroexportación. Aclaró que no se ha puesto sobre la mesa una modificación de esa área. Sin embargo, reconoció que no puede descartarse que Estados Unidos la incorpore posteriormente, es decir, que el debate podría reordenarse en el transcurso de las discusiones, incluso si hoy no forma parte del planteamiento sobre la mesa.

El mensaje quedó armado con urgencia y un sello de control narrativo: mientras crece el debate sobre si se negociaba “bien” o “mal”, el gobierno insiste en que el siguiente capítulo se abordará con avances previos, con revisiones con sentido estratégico y con una promesa directa hacia quienes invierten: certidumbre, plazos claros y un primer periodo que, para la administración, lo cambia todo.

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