Marcela Figueroa sostiene que las detenciones se vuelven precisión policial y que el Secretariado articula la política pública.
La estrategia de seguridad que impulsa la Administración de Claudia Sheinbaum no está construida alrededor de la confrontación abierta. Al menos así lo describe Marcela Figueroa Franco, maestra en Ciencia Política y titular del SESNSP: el punto de partida, dice, es una perspectiva social que guía la política pública, mientras que el trabajo de inteligencia se coloca en el centro de la operación.
La charla con este medio se enmarca en un dato que funciona como carta de presentación del modelo: en un periodo de menos de dos años, se han capturado —e incluso abatido— objetivos prioritarios identificados por cárteles del narcotráfico. Entre ellos aparece el caso de Nemesio Oseguera Cervantes, “el Mencho”, descrito como ex líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), señalado como el más poderoso en territorio mexicano.
Pero la discusión no se queda en nombres. Figueroa Franco dirige el foco hacia el relato político que rodea el cambio de administración y que, según su lectura, se ha vuelto equívoco. Critica, en particular, la frase atribuida al expresidente Andrés Manuel López Obrador —“abrazos, no balazos”— y el giro interpretativo que siguió con el arranque del gobierno de Sheinbaum. “Ya se acabaron los abrazos”, dicen algunos, y ella responde que esa conclusión falla en el planteamiento: sugiere que no se trata de un retorno a una estrategia basada en choques.
“¿Dónde están los balazos?”, subraya. Y remata con una idea central: no es, insiste, una vuelta a la lógica confrontativa. En esa línea, plantea que en la actualidad la mayoría de las detenciones se realizan sin “baja de ningún lado”, lo que instala una tensión inmediata para el debate público: si no hay enfrentamientos, entonces ¿qué cambia en el terreno operativo?
La respuesta de la funcionaria apunta a un método. Explica que la inteligencia no busca generar enfrentamientos; más bien contribuye a disminuir la violencia. ¿Cómo? Ubicando dónde están esas personas. El proceso, describe, se sostiene en investigación y en “carpetas”: se integran expedientes, se gestionan órdenes de aprehensión, se solicitan órdenes de cateo, se localiza y entonces se detiene. Para Figueroa Franco, la clave es que la captura “no es aleatoria”, sino “un trabajo policial científico”.
Ahí aparece el elemento más delicado del relato: el argumento de causalidad. La funcionaria vincula inteligencia con reducción de violencia. No describe solo procedimientos: insiste en que la forma de actuar —investigar, solicitar mandatos, ubicar— evita choques que, en otros enfoques, pueden disparar el ciclo de confrontación.
A la par, coloca otro eje que define la arquitectura institucional de la estrategia. Figueroa Franco subraya el papel del Secretariado y recuerda que, pese a casi 30 años desde su creación, hoy funciona como “un pilar” en el modelo del gobierno actual. El SESNSP, dice, coordina la política pública de seguridad al dar seguimiento a acuerdos del Consejo Nacional de Seguridad Pública y al armonizar el trabajo de las instancias que conforman el sistema.
El mapa institucional que describe es amplio y con vocación de engrane: Gabinete Federal de Seguridad; Secretaría de Seguridad Federal; Secretaría de la Defensa; Marina; Guardia Nacional; Fiscalía General de la República; y las 32 fiscalías estatales. Además, el Secretariado —precisa— opera el Sistema Nacional de Información, con registros nacionales y bases de datos que incluyen incidencia delictiva a nivel nacional. Incluso atribuye a la dependencia un rol de administración y supervisión de fondos federales para la seguridad.
En suma, la narrativa que plantea la titular del SESNSP gira en torno a un contraste: menos énfasis en enfrentamientos y más en inteligencia aplicada, con un proceso policial descrito como ordenado y técnicamente construido. El mensaje se completa con el peso institucional del Secretariado, presentado como centro de coordinación y de datos para analizar, dar seguimiento y evaluar. Para Figueroa Franco, el resultado que se busca no se explica con consignas, sino con método: ubicar, investigar, ordenar y ejecutar.
