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Explosivo en Zacatecas: tres detenidos y 200 kilos de dinamita.

El ataque con artefacto improvisado contra la comandancia de Ojocaliente dejó 11 heridos y daños en 63 viviendas; la investigación apunta a disputa entre cárteles.

Las 19:50 horas del 30 de agosto marcaron un antes y un después en Ojocaliente. Un estallido sacudió la comandancia de la Policía Municipal. No fue un ataque cualquiera: 200 kilogramos de material explosivo, colocados en un vehículo con reporte de robo en Jalisco, convirtieron la noche en un escenario de caos.

El saldo: 11 personas lesionadas. Daños severos en 10 viviendas. Afectaciones menores en otras 53. Quince vehículos destruidos o dañados. Las instalaciones policiales y patrullas quedaron marcadas por la onda expansiva.

Este viernes, el secretario Omar García Harfuch dio la noticia desde la Mañanera del Pueblo: tres personas ya están detenidas. La investigación, aseguró, no se detiene.

El primer arresto llegó al día siguiente del ataque. Juan Pedro “N”, señalado como el presunto responsable de colocar los explosivos, cayó el 31 de agosto. En su poder, las autoridades encontraron una granada de fragmentación, otro artefacto explosivo improvisado, 70 cartuchos, cargadores, droga, un teléfono, 22 ponchallantas y un vehículo.

Pero la red se amplió. Hipólito “N” y Miguel “N” fueron detenidos en una segunda acción. Este último tenía una orden de aprehensión por homicidio. Ambos, según las pesquisas, forman parte de una célula delictiva que opera en Aguascalientes y Zacatecas. Su presunta función: labores de vigilancia para preparar la agresión.

Los investigadores no se quedaron ahí. El análisis de videocámaras y los trabajos de inteligencia permitieron identificar a más personas involucradas en el traslado y colocación del vehículo-bomba. Harfuch fue claro: la cacería continúa.

El trasfondo del ataque es tan explosivo como el artefacto. Las autoridades manejan una línea de investigación que apunta a la disputa territorial entre el Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel del Pacífico. Zacatecas, dicen los informes, sigue siendo un campo de batalla por rutas y actividades ilícitas.

Pero las acciones no se limitan a las detenciones. En Jiménez de Teúl, un cateo a un inmueble vinculado con el crimen organizado dejó un arsenal: 22 piezas de explosivo, mecha, iniciadores eléctricos y 30 kilogramos de material explosivo de uso industrial.

En otro operativo simultáneo en Zacatecas y Aguascalientes, seis personas más fueron detenidas. El decomiso incluyó armas de fuego, más de mil 600 dosis de metanfetamina, vehículos y cinco inmuebles asegurados.

Harfuch lo resumió con una advertencia: el gobierno mantendrá la inteligencia y la presencia territorial para neutralizar el uso de explosivos por parte de los grupos criminales. La protección a las familias de Zacatecas, dijo, es la prioridad.

El eco de la explosión en Ojocaliente aún resuena. Pero las autoridades ya respondieron con mano firme. La pregunta que queda flotando es si la ofensiva será suficiente para frenar la escalada.

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