La presidenta cuestionó la lealtad de quienes buscan representar a México mientras conservan vínculos jurídicos con otras naciones.
La discusión sobre la doble nacionalidad escaló durante la conferencia matutina presidencial. Claudia Sheinbaum puso bajo presión a los partidos que rechazan una reforma destinada a impedir que personas con más de una nacionalidad ocupen cargos de gobierno.
El planteamiento de la mandataria fue directo: quien ejerce una función pública debe responder únicamente ante el pueblo de México. Por eso pidió a los opositores explicar con argumentos firmes por qué no respaldan la iniciativa.
Sheinbaum centró el debate en la lealtad que implica asumir otra nacionalidad. Recordó que, en el caso estadounidense, el proceso incluye un juramento frente a su bandera y su Constitución. Para obtener la nacionalidad española, señaló, se debe realizar una promesa ante la Corona.
Desde su perspectiva, esos compromisos plantean una interrogante que los partidos inconformes todavía no han resuelto: ¿a quién respondería un funcionario con responsabilidades políticas en México si también mantiene un vínculo formal con otra nación?
La presidenta aclaró que nadie cuestiona que una persona tenga dos o incluso tres nacionalidades. El punto, insistió, aparece cuando esa persona pretende representar al país desde un cargo público. En ese escenario, la discusión deja de ser personal y se convierte en un asunto de lealtad institucional.
La tensión se concentró en una pregunta que Sheinbaum lanzó a los partidos opositores: si aceptarían que un presidente representara simultáneamente a dos países. Para la mandataria, esa posibilidad resulta incompatible con la responsabilidad de gobernar.
El debate quedó así planteado entre el derecho individual a contar con varias nacionalidades y la exigencia de que quienes ocupen posiciones de gobierno mantengan una sola representación política.
“Una persona puede tener dos o tres nacionalidades”, sostuvo Sheinbaum, pero no dos banderas al momento de ejercer el poder. Esa fue la línea que marcó frente a la reforma.
