La mandataria señaló las contradicciones del medio estadounidense, recordando sus anteriores afirmaciones sobre supuestos laboratorios domésticos de fentanilo.
Un cuestionamiento frontal sacude la credibilidad del diario neoyorquino. La jefa de Estado puso en evidencia las propias admisiones del corresponsal, destapando una grieta en la solidez de su publicación.
Al analizar el texto original, la presidenta destacó que la propia nota confiesa no contar con confirmaciones ni pesquisas oficiales. En su lugar, el reportaje se sostiene apenas en suposiciones, sugiriendo que quizás ciertas dependencias estarían realizando indagaciones, sin presentar datos concretos.
Este señalamiento cobra una dimensión crítica al revelar la identidad del autor. Se trata del mismo profesional vinculado previamente a la polémica historia que aseguraba la existencia de narcóticos elaborados en una vivienda particular.
La tensión radica en la contradicción interna del medio: publicar afirmaciones graves reconociendo, al mismo tiempo, la ausencia de un proceso formal de verificación.
La exigencia de rigor periodístico queda planteada como un desafío insoslayable para la prensa internacional.
