El senador brasileño habría desobedecido una orden judicial que le prohibía salir del país y lo obligaba a entregar sus pasaportes.
Un documento nacional de identidad. Un avión privado. Y una ruta que habría partido de Argentina hacia Estados Unidos. El senador brasileño Flavio Bolsonaro habría salido clandestinamente de Brasil, según comunican medios argentinos. Este posible viaje se produce después de que el político anunciara que un tribunal le ordenó entregar sus pasaportes y le prohibió salir del país. La orden judicial no fue un obstáculo. Al parecer, la habría desafiado.
La Policía Federal investiga si el excandidato presidencial salió de forma clandestina de Brasil hacia Argentina para luego viajar a Estados Unidos. Los medios señalan que el político habría desobedecido la orden del juez del Supremo Tribunal Federal (STF) Alexandre de Moraes. El magistrado previamente le había exigido entregar todos sus documentos personales en un plazo de 24 horas y le había prohibido salir del país. La respuesta de Bolsonaro, según la prensa, habría sido un vuelo privado.
El contexto judicial es complejo. La orden del STF se emitió en el marco de una investigación por blanqueo de capitales y tramas ilegales de apuestas. En esa trama está implicado el empresario y abogado Willer Tomaz. Con él, el senador tiene prohibido mantener contacto a partir de ahora. La restricción judicial no es menor. Y el viaje, de confirmarse, la violaría flagrantemente.
El punto de mayor tensión está en la comunicación entre autoridades. La Policía brasileña ya se había puesto en contacto con las autoridades argentinas para solicitar que comprobaran los registros migratorios. El motivo: la posibilidad de que Bolsonaro intentara huir. El servicio de migración del país vecino negó que el político hubiera entrado en su territorio. La negativa argentina contradice la versión de los medios. Y el misterio sobre el paradero del senador se profundiza.
El equipo de Flavio Bolsonaro no responde a las consultas de los medios. No hace comentarios sobre el paradero actual del político. El silencio es total. Mientras tanto, el juez del STF Flavio Dino ordenó a la Policía Federal abrir una investigación sobre la presunta financiación extranjera de la campaña electoral del senador. Un nuevo frente judicial se abre.
En su resolución, Dino hizo referencia a informaciones sobre la posible captación de fondos del extranjero para respaldar al equipo de campaña del político, derrotado en las elecciones presidenciales del 25 de octubre. En particular, mencionó a la empresa Rockbridge Network, que supuestamente podría haber participado en negociaciones para brindar apoyo financiero a la campaña de Bolsonaro. El juez también exigió verificar las informaciones conforme a las cuales se podría haber ofrecido financiación extranjera o apoyo político a la oposición a cambio de acceso futuro a las tierras raras y los minerales críticos de Brasil.
El fundamento de la investigación tiene un respaldo institucional. Dino citó un informe de la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin) que señala los riesgos de injerencia externa en el proceso electoral. El documento no es menor. Y la investigación, en consecuencia, tampoco.
El 25 de octubre se celebró en Brasil la segunda vuelta de los comicios. Luiz Inácio Lula da Silva fue reelegido presidente con el 51,79% de los votos, respaldado por 64.256.232 electores. Flavio Bolsonaro obtuvo el 48,21%, con 59.826.041 votos. Lula da Silva se convirtió en el primer político de la historia del país en ser elegido para el cargo más alto del Estado por cuarta vez.
La elección quedó atrás. La investigación, en cambio, avanza. Y el senador, según los medios, habría elegido la ruta de la fuga. Un avión privado. Un documento de identidad. Y un destino que las autoridades aún intentan confirmar.
