Candidatos confían en recuperar el Congreso, pero demandas de última hora, traiciones y retórica incendiaria mantienen en vilo contiendas reñidas.
El reloj corre. A 48 horas de que cierren las urnas, los candidatos demócratas en Texas y alrededor del país expresan cada vez más optimismo sobre sus probabilidades de ganar el control de ambas cámaras del Congreso. Sin embargo, los analistas advierten que demandas legales de última hora, traiciones en el último momento y una retórica cada vez más histérica sobre la amenaza de “inmigrantes, yihadistas y comunistas” aún podrían tener impacto sobre diversas contiendas reñidas.
El presidente Donald Trump se ha colocado en medio de los comicios legislativos, y tanto él como los candidatos expresan sus últimos mensajes antes de dar la palabra al electorado. En Houston, el candidato demócrata al Senado por Texas, James Talarico, fue directo: “Pienso que tenemos que prohibir que hombres enmascarados en vehículos no identificados secuestren a personas sin su debido proceso”. Y añadió que la agencia de control migratorio (ICE) debería enfocarse en aplicar la ley de inmigración y aduanas, no en convertirse en “una fuerza policiaca secreta”.
Los demócratas también han enfocado sus ataques en la corrupción y el abuso de poder para el enriquecimiento de Trump, su familia y amigos. “Mientras el presidente corrupto y su familia corrupta ganan miles de millones alrededor del mundo, tú pagas más por todo”, acusó Jon Ossoff, candidato demócrata al Senado por Georgia. El mensaje resuena: 89% de los estadounidenses —un nivel récord— opinan que la corrupción gubernamental es generalizada, según una encuesta reciente de Gallup.
Pero el tema principal, en Texas como en todo el país, es el creciente costo de la vida y el precio de los combustibles. Eso está llevando a que aspirantes de ambos partidos en estados como Kansas, Iowa y Florida prometan poner fin a la guerra contra Irán que, según muchos, está inflando esos costos. Los informes sobre una participación elevada de votantes a favor de los demócratas en el sufragio adelantado continúan preocupando a los republicanos. Aun en Florida, estado que hasta hace poco era considerado un bastión republicano, el gobernador Ron DeSantis y otros correligionarios advierten que sus candidatos podrían ser derrotados.
El punto de tensión está en las maniobras de Trump. Al confrontar posibles pérdidas dramáticas, el mandatario ha transformado al Departamento de Justicia en su equipo legal privado con la misión de retar la legitimidad de los resultados electorales desde antes de que se efectúe la elección. Hasta ahora, la estrategia ha estado fallando: este domingo un juez en Alaska descartó una demanda presentada por el Departamento de Justicia que buscaba anular los resultados si el candidato republicano al Senado por ese estado era derrotado, argumentando que hay dos aspirantes con el mismo nombre en las boletas.
La campaña de la demócrata por Alaska, Mary Peltola, solicitó que un candidato con el mismo nombre de su contrincante republicano, Dan Sullivan, se lanzara para el mismo puesto con el propósito de desviar votos. Pero eso ahora es una disputa electoral y no judicial. Axios reporta que hay por lo menos 40 candidatos de terceros partidos apoyados por “comités de acción política” secretos que podrían tener ese mismo propósito de desviar votos.
Una traición de última hora podría beneficiar al republicano Mike Roberts en Michigan. Haley Stevens, demócrata que perdió en las primarias contra Abdul El-Sayed, anunció que votará y endosará al republicano. Fue calificada de “traidora” por la cúpula demócrata, pero su decisión impactará esa contienda al nutrir la oposición a la postura pro-palestina de El-Sayed.
Anticipando un resultado pobre, los republicanos han acusado incesantemente que habrá fraude. El sábado, el secretario de Seguridad Interna, Markwayne Mullen, informó que se investigan 300 mil casos en los que se sospecha que no ciudadanos votaron. A pesar de que este tipo de acusaciones han sido descartadas repetidamente, el gobierno de Trump ha empleado esos argumentos en un intento de purgar el padrón.
En un mitin en Iowa, Trump afirmó: “No vamos a dejar que los yihadistas, los comunistas, cualquiera de esos infiernos… Tenemos a tanta mierda contendiendo por puestos. No lo vamos a tolerar”. La incertidumbre sobre el curso y conclusión de esta contienda nacional prevalece. “Sí me preocupa qué podría hacer en ruta a la elección, lo que podría hacer el día de la elección, como también después de la elección”, comentó el ex director de la CIA John Brennan. “La actitud de Donald Trump es que está dispuesto a ir más allá de los límites y retar a la gente a que lo frenen”.
El veredicto está en manos del electorado. Pero la sombra de la duda, sembrada desde el poder, se cierne sobre la jornada electoral.
