
Reducción en pagos con tarjeta y vales entra en vigor el 1 de mayo; esquema temporal busca impulsar digitalización en gasolineras hasta septiembre
Ocho de cada diez pesos en comisiones bancarias dejarán de cobrarse. Esa es la cifra que define el nuevo acuerdo entre el gobierno federal y el sector financiero para reducir el precio final de los combustibles en México.
Claudia Sheinbaum confirmó la disminución de comisiones aplicable a pagos con tarjeta de crédito, débito y vales de gasolina. El objetivo: trasladar el ahorro directamente al bolsillo de los consumidores. “Al disminuir las comisiones va a bajar todavía más el precio de la gasolina y el diésel”, sostuvo la mandataria durante su intervención pública.
La reconstrucción del esquema revela una arquitectura de colaboración tripartita. Edgar Amador, secretario de Hacienda, detalló que el primer acuerdo con la Asociación de Bancos de México elimina la cuota de intercambio, que representa el 80% del total de la comisión por transacción con tarjetas. El impacto: una baja sustancial en los costos operativos que se reflejará en el precio al público.

El punto de tensión operativa: los vales de gasolina. Para esta modalidad de pago, se estableció un descuento regulatorio de $1.10 pesos por transacción, efectivo a partir del 1 de mayo. “Sin burocracia de por medio, hemos corrido todas las autorizaciones en el sector bancario”, precisó Amador, subrayando la agilidad en la implementación.
El acuerdo tiene vigencia hasta septiembre. Este plazo no es casual: busca consolidar la infraestructura necesaria para implementar el pago digital en todas las gasolineras del país. La estrategia combina alivio económico inmediato con modernización tecnológica de mediano plazo.
Emilio Romano Mussalli, presidente del Consejo Directivo de la Asociación de Bancos, destacó que el pago con tarjetas no solo reduce comisiones, sino que genera transparencia y permite a los mexicanos construir historial crediticio. Esta dimensión financiera amplía el impacto más allá del ahorro puntual en combustibles.
Sheinbaum adelantó que el gobierno sostendrá nuevas reuniones con empresas gasolineras para continuar la estrategia de reducción de precios, con énfasis en el diésel. La articulación público-privada se perfila como eje rector de la política energética en materia de distribución y comercialización.
Con el acuerdo en marcha y la fecha de implementación definida, una pregunta persiste: ¿logrará este esquema de comisiones reducidas mantenerse más allá de septiembre y convertirse en política estructural? Mientras tanto, consumidores y transportistas observan con expectativa cómo cada peso ahorrado en comisiones se transforma en combustible accesible.