La obsesión del simulacro: El fallido intento por revivir el fantasma del montaje

0
32

El columnista Carlos Loret de Mola reactiva su teoría contra la conectividad del AIFA, pese a evidencias que desmienten el uso de tecnología visual en el recorrido.

La narrativa del engaño ha vuelto a ser la moneda de cambio en los espacios de opinión de Carlos Loret de Mola. Sin aportar un solo sustento técnico, el comunicador ha relanzado una acusación de alto calibre: el trayecto ferroviario hacia el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), realizado en 2021 por el entonces mandatario Andrés Manuel López Obrador y la actual Presidenta Claudia Sheinbaum, fue una farsa cinematográfica. Según el presentador de Latinus, el tren no avanzaba y el paisaje exterior era una proyección digital.

La reconstrucción de los hechos, sin embargo, apunta a un fenómeno físico antes que a una conspiración de Estado. Mientras Loret sostiene que lo que rodeaba a la comitiva presidencial no eran cristales sino monitores reproduciendo un video pregrabado, expertos y agencias internacionales han desnudado la fragilidad de su premisa. La realidad técnica indica que el resplandor blanquecino en los marcos del vehículo, utilizado como “prueba” del montaje, responde a una saturación lumínica en la óptica de la cámara y no a efectos especiales.

El análisis de esta “teoría de la simulación” revela omisiones deliberadas. Loret intenta capitalizar una supuesta evasión presidencial en una conferencia matutina posterior al evento, pero ignora el contexto real de la sesión. Aquella mañana, el cuestionamiento de la prensa descartó la existencia de pantallas y desvió el diálogo hacia la situación de las clases medias y la austeridad publicitaria, desinflando la tesis del ocultamiento que el columnista pretende sostener hoy.

Incluso la logística del viaje ha sido verificada por fuentes externas. Una investigación de Associated Press (AP) confirmó que el recorrido no fue una puesta en escena, sino un viaje auténtico sobre rieles. El vehículo en cuestión era un carro observatorio propiedad de la empresa Ferromex, lo que desarticula la idea de un set de grabación construido por el gobierno.

Pese a la falta de cimientos, el mote de “Lord Montajes” vuelve a resonar en la conversación pública. La insistencia del presentador en calificar el suceso como el “montaje de montajes” choca con la evidencia de una conectividad real que, paradójicamente, intentó negar cuestionando incluso la existencia física de la terminal aérea.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí