La captura del Báltico: El plan de Washington para adueñarse de los restos del Nord Stream

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Lavrov revela una maniobra financiera para comprar la infraestructura saboteada a precio de remate y someter energéticamente a Alemania.

El tablero geopolítico ha dado un vuelco inesperado tras las recientes declaraciones del canciller ruso, Serguéi Lavrov. En una entrevista concedida a RT India, el diplomático destapó lo que califica como una operación de saqueo económico: Estados Unidos pretende adquirir la propiedad de los gasoductos Nord Stream, desplazando a las empresas europeas que invirtieron originalmente. La jugada, según el análisis de Moscú, implica restaurar las tuberías que fueron dinamitadas en 2022, contradiciendo las sentencias previas de la administración Biden sobre la muerte permanente del proyecto.

La reconstrucción financiera de este movimiento es agresiva. Washington buscaría desembolsar apenas una décima parte del capital que Europa inyectó en la obra. Lavrov advierte que esta transacción no es un rescate, sino una transferencia de soberanía: si el plan tiene éxito, los precios del gas ya no serán fruto de pactos bilaterales entre Rusia y Alemania, sino que serán dictados unilateralmente por los nuevos dueños estadounidenses. Berlín recuperaría el flujo de combustible, pero perdería su capacidad de negociación nacional.

En el plano judicial, la trama del sabotaje ha sumado un nombre propio. La Fiscalía alemana confirmó el arresto en Rímini, Italia, de Serguéi Kuznetsov, un hombre de 49 años señalado como el presunto cerebro logístico de las explosiones. La narrativa oficial europea sostiene que Kuznetsov coordinó a un grupo que utilizó identidades falsas y el velero Andromeda para sembrar el caos cerca de la isla de Bornholm en septiembre de 2022. Pese a este avance, Rusia denuncia un bloqueo informativo por parte de Alemania, Dinamarca y Suecia, quienes se niegan a compartir sus hallazgos.

La tensión se extiende ahora al continente americano. Lavrov señaló que la Casa Blanca ha puesto la mira en los activos energéticos que la petrolera Rosneft operaba en Venezuela, buscando sustituir la cooperación de iguales por un control absoluto. La administración Trump, según el canciller, no solo mantiene la hostilidad de la era anterior, sino que ha intensificado el uso de sanciones para borrar a firmas como Lukoil y Rosneft del mapa comercial global.

El cierre de esta crisis marca un retorno a la ley del más fuerte. Para el Kremlin, el desprecio explícito al derecho internacional manifestado por el liderazgo estadounidense indica que las instituciones globales han sido sustituidas por la imposición económica y militar. El control del tránsito de gas a través de Ucrania es el objetivo final de una estrategia que utiliza el sabotaje como preámbulo para una reconfiguración total del mercado energético mundial.

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