Ultraderecha de EE.UU. impulsa campaña injerencista contra México, acusa Sheinbaum

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La presidenta deslinda a Trump pero señala a sectores ideológicos que buscan dañar la relación bilateral para influir en elecciones de ambos países.

La presidenta Claudia Sheinbaum lanzó este martes una acusación de alto calibre político: sectores de la ultraderecha estadounidense están orquestando una campaña injerencista contra México. El objetivo, según ella, es utilizar al país como ariete para los procesos electorales de noviembre en Estados Unidos y también para los comicios mexicanos del próximo año. Pero hizo una precisión clave: “No creo que sea el presidente Trump quien esté detrás”.

Durante su conferencia mañanera del 1 de junio, la mandataria trazó una línea sutil pero importante. Distinguió entre la Casa Blanca y los sectores ideológicos que, afirmó, quieren torpedear la relación bilateral. “Son sectores de la ultraderecha de Estados Unidos que quieren que no haya buena relación, que haya mala relación entre México y Estados Unidos”, explicó. Y añadió un ingrediente doméstico: “Se juntan con la ultraderecha en México”.

El diagnóstico de Sheinbaum no se limitó a la política. Fue a los mecanismos. Denunció que estas fuerzas impulsan campañas en redes sociales y medios de comunicación para manipular la opinión pública. Y describió un ecosistema de desinformación: “El dinero es el que genera la información, a partir de quién lo paga, y la propia concentración de estas plataformas en unas pocas manos”. Alertó sobre la manipulación algorítmica: “Cuando hay tanto dinero involucrado y orientación de ciertos algoritmos, vale la pena entender cómo nos estamos informando”.

La presidenta ratificó su rechazo al injerencismo extranjero y destacó la importancia de la reforma electoral que considera la intervención externa como causal de nulidad de elecciones. “Queremos una buena relación con Estados Unidos y en todas sus áreas de gobierno”, insistió, pero subrayó que el diálogo y la coordinación en materia diplomática y de seguridad deben darse con respeto a la soberanía.

El trasfondo del mensaje es claro: México no será usado como tablero electoral. Sheinbaum acusó a la ultraderecha de no estar de acuerdo con las políticas y programas sociales de su gobierno, y de intentar desestabilizarlo desde fuera con apoyo interno. Frente a eso, ofreció una visión contrapuesta: la transformación humanista, donde la justicia social y la dignidad de las personas están por encima de intereses económicos o ideológicos. La advertencia quedó lanzada. La campaña, según ella, ya comenzó.

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