Cerco de una milla en CDMX: Madres buscadoras y CNTE desafían el cerrojo mundialista

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Mujeres que exigen respuestas a sus hijos irrumpen el perímetro del estadio, mientras un escudo humano evita choques con los docentes.

Un anillo de seguridad de una milla a la redonda no fue suficiente para silenciar el grito de las familias. A metros del coloso deportivo donde arrancó la justa orbital, mujeres que exigen la aparición de sus hijos confrontaron el reflector global, demostrando que ningún blindaje puede contener la desesperación.

El perímetro fue erigido por las autoridades locales para resguardar el megaevento. Sin embargo, un grupo de familiares logró filtrarse hasta las inmediaciones del recinto. Olivia, quien rastrea el paradero de su hija desde octubre del año pasado, desmintió categóricamente los rumores de financiamiento partidista. Aseguró que su única motivación es la ausencia de respuestas gubernamentales y que no reciben un solo peso por alzar la voz.

Paralelamente, las calles se convirtieron en un tablero de ajedrez. Los docentes agremiados, que mantienen campamentos en la capital, marcharon hacia la zona cero. Para evitar la fricción con los elementos de seguridad, las autoridades desplegaron un escudo humano, bautizado como el “Cinturón de Paz”, una barrera de funcionarios que contuvo la marea magisterial.

La tensión no solo vino de los agremiados de la educación, quienes ratificaron su exigencia de anular la normativa de seguridad social de 2007 y mantener sus plantones. También se sumaron facciones autodenominadas “antimundialistas”, que aprovechan la vitrina internacional para denunciar los estragos que el torneo deja a la nación.

El encargado de la política interna capitalina, César Cravioto, hizo un llamado a la cordura, defendiendo el derecho a la disidencia pero exigiendo que no se opaque la fiesta del futbol. El estadio blindado fue testigo de un mensaje que ninguna valla logró aislar.

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