Sheinbaum arremete contra El Universal: “innombrable” lafalsa entrevista con Monsiváis

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La presidenta vinculó la disculpa publicada en la madrugada con la indignación masiva y la denuncia de la familia.

La disculpa de El Universal no apagó el incendio. Claudia Sheinbaum fue directa: sostuvo que lo ocurrido con la supuesta entrevista de Carlos Monsiváis es “innombrable” y que quien publica algo así, sin ética, “no tiene la más mínima” condición moral. La mandataria conectó la corrección del medio con una causa concreta: la expresión masiva de indignación y la carta de la familia que habría acompañado la denuncia.

El punto de giro llegó durante la madrugada de este viernes. En ese lapso, El Universal difundió una disculpa hacia la familia de Monsiváis y hacia sus lectores. En el documento, el medio reconoció su responsabilidad por no haber revisado el contenido de la entrevista y además admitió que lo publicado era “comprobable”. También señaló que el entrevistador, Edmundo Cázares, no logró sustentar la veracidad de los dichos, pues no habría entregado el audio.

Sheinbaum reaccionó al ser cuestionada. Su postura fue contundente: para ella, difundir una nota de ese tipo sin corroborar implica un vacío ético. No se quedó en lo general. Fue a lo específico, al núcleo del problema: la publicación de una “falsa entrevista” asociada a Monsiváis y el daño causado por denostaciones contra Andrés Manuel López Obrador.

Pero el momento se tensó todavía más cuando la conversación tomó un rumbo inesperado. La presidenta fue interrumpida por la reportera Reyna Haydee Ramírez, quien afirmó que Cázares está buscando el cassette donde estaría la entrevista. Allí, Sheinbaum subió el tono. Señaló que defender esa postura “ya está muy cañón”, la calificó como “indefendible” y remarcó que no puede sostenerse algo así, descrito como “putrefacto”.

Detrás de las palabras, la reconstrucción del caso muestra un patrón: primero se publicó el contenido; después llegó la disculpa; y finalmente se dio el golpe adicional: El Universal habría borrado la nota de su sitio web. En otras palabras, el episodio no se quedó en una corrección formal: terminó con la desaparición del texto que sustentaba la supuesta entrevista, aquella en la que se denostaba a AMLO.

La secuencia quedó marcada por el choque entre dos tiempos: el primero, cuando la nota circuló; y el segundo, cuando ya había una reacción pública que escaló hasta la denuncia de la familia. Sheinbaum no habló desde el marco de “un error más”. Lo trató como un asunto moral, una falla ética agravada por la falta de verificación y por la ausencia de audio entregado para comprobar lo dicho.

Y pese a que el medio publicó disculpas, la presidenta dejó una conclusión con peso: la disculpa no habría ocurrido del mismo modo sin la presión, la indignación y la intervención de la familia. La crisis, entonces, no fue solo editorial; fue pública, confrontó la credibilidad y puso en cuestión el modo en que se procesó una entrevista presentada como real.

Al final, el mensaje quedó claro y afilado: cuando se publica sin comprobar, el daño no se corrige con una disculpa automática, sino que se enfrenta en el terreno de la ética.

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