México apunta a eliminar el VIH para 2030: ya cubre tratamiento y control

0
7

En la Mañanera del 30 de junio, Salud reportó avances: 70% ya tiene diagnóstico y 95% logra control viral.

México está más cerca de romper la cadena del VIH y el propio secretario de Salud, David Kershenobich, colocó la meta en el centro del debate: la eliminación del virus a nivel nacional para 2030. El dato que marcó la ruta no fue una promesa: según explicó, las metas de tratamiento y control para los casos diagnosticados ya fueron alcanzadas, y ahora la urgencia se traslada a quienes todavía no saben que viven con el virus.

Durante la Mañanera del Pueblo de este 30 de junio, Kershenobich estimó que en el país existen alrededor de 430 mil personas con VIH. De ese universo, 70% cuenta con diagnóstico: en números, cerca de 302 mil personas ya identificaron su condición. Pero el avance decisivo está en los pasos posteriores. Entre quienes conocen el resultado, el funcionario sostuvo que 95% tiene acceso a tratamiento y, dentro de ese grupo, 95% alcanza el control viral.

En la lógica del “95-95-95”, el panorama cambia cuando se mira el siguiente eslabón: no el tratamiento ni el control, sino el descubrimiento. El principal reto para 2030, dijo, es localizar a las aproximadamente 128 mil personas que aún desconocen que viven con el virus. Ahí se abre el punto de tensión: el sistema puede controlar bien a quien ya llegó al diagnóstico, pero falta completar el camino hacia quienes todavía están fuera del radar.

Kershenobich insistió en un mensaje con enfoque operativo: para acercarse a la meta internacional, se necesita sostener la insistencia en el diagnóstico. Lo planteó de frente como una secuencia imprescindible: 95% diagnosticadas, 95% en tratamiento, 95% con control viral. En su planteamiento, sin diagnóstico no hay continuidad, y sin continuidad no hay control.

La estrategia no se queda en el “decir” ni en la recomendación genérica. El secretario afirmó que las pruebas de VIH son gratuitas y que están disponibles para toda la población, sin importar la derechohabiencia. Además, subrayó dónde ocurre esa detección: en las unidades de primer nivel de las 32 entidades federativas, así como en ferias de salud, campañas en escuelas, centros de trabajo e instituciones especializadas.

Para Kershenobich, la puerta de entrada es preventiva: recomendó que todas las personas que ya iniciaron su vida sexual se realicen la prueba, buscando detección temprana. El énfasis se entiende: el tratamiento y el control ya están funcionando para quienes llegan; el reto es aumentar el “ingreso” a esa ruta.

En el terreno del acceso a medicamentos, la conducción también fue directa. Aseguró que el tratamiento contra el VIH es gratuito y que el abasto está garantizado por la compra consolidada y una distribución continua en todo el país. Además, detalló que quienes cuentan con distintos esquemas de seguridad social también tienen cobertura: IMSS, IMSS-Bienestar, ISSSTE, Pemex, servicios estatales de salud, así como Fuerzas Armadas y la Marina. Explicó también cómo se materializa esa atención en la red: CAPASITS, hospitales para personas sin seguridad social y clínicas especializadas como CLISIDA del IMSS.

El funcionario agregó un elemento que busca reducir el desgaste de la continuidad: dijo que actualmente, para quienes ya tienen diagnóstico, el tratamiento gratuito se entrega sin interrupciones en su entidad, y puede otorgarse por periodos de tres meses o más, según la indicación médica. El objetivo, en su versión, es facilitar la continuidad del tratamiento y evitar traslados innecesarios.

El mensaje no termina en salud individual: Kershenobich lo conectó con prevención. Si una persona alcanza una carga viral indetectable, afirmó que no transmite el virus, y resumió esa idea con una frase contundente: “Indetectable es igual a intransmisible”. Con eso, presentó el control viral como un mecanismo que protege a la persona y, al mismo tiempo, frena nuevas transmisiones.

Para sostener el cambio de enfoque, habló también de herramientas preventivas. Señaló que México cuenta con PrEP (profilaxis preexposición), orientada principalmente a personas con mayor riesgo, y PEP (profilaxis posexposición), aplicable hasta 72 horas después de una posible exposición. Y cerró con una instrucción práctica: esas personas pueden acudir a los centros de atención que mencionó para recibir el tratamiento preventivo.

El cierre de la exposición construyó la idea de un camino integral. El mensaje principal, dijo, es que México garantiza acceso universal a prevención, detección y atención del VIH dentro del marco del Servicio Universal de Salud, presentándolo como un modelo importante para fortalecer el sistema. Pero bajo esa narrativa, el dato que realmente mantiene en vilo el horizonte a 2030 está claro: mientras no se identifique a quienes todavía no saben que viven con el virus, la eliminación seguirá dependiendo de llenar ese último vacío.

En esa mezcla de cifra, ruta y urgencia, el anuncio dejó una consecuencia inmediata: el futuro del VIH en el país ya no depende solo del tratamiento y el control; depende de acelerar el diagnóstico hasta que el 95-95-95 sea completo. Y ese tramo, según el propio funcionario, es el que más falta por recorrer.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí