Violencia urbana azota parís, Londres y la haya tras caída marroquí en cuartos

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Francia elimina a Marruecos 2-0 y los desmanes, en respuesta a la eliminación del combinado africano, se desbordan en distintas ciudades europeas.

Minutos después de que el silbato argentino Facundo Tello decretara el final del encuentro, cientos de simpatizantes tomaron las calles de la capital gala. El marcador favoreció a los franceses con dos anotaciones, obra de Kylian Mbappé y Ousmane Dembélé, lo que significó la eliminación del conjunto africano.

La euforia de los aficionados galos no tardó en convertirse en vandalismo. Contenedores de basura incendiados, vehículos ardiendo y vidrieras de comercios destrozados conformaron el panorama nocturno parisino. Las autoridades del Ministerio del Interior habían anticipado la posibilidad de incidentes graves y diseñado un dispositivo de seguridad para resguardar las calles, pero no lograron contener los desmanes.

El oeste de Londres tampoco escapó a la furia. Un agente de la Policía Metropolitana británica resultó herido tras choques con seguidores. Imágenes difundidas muestran al uniformado en el suelo, resguardado por dos furgonetas antidisturbios mientras recibe atención de paramédicos. Durante la madrugada del diez de julio, filas de policías avanzaron detrás de escudos formando barricadas defensivas en torno al efectivo caído.

La capital neerlandesa, La Haya, se sumó a la ola violenta. Disturbios posteriores al encuentro dejaron un saldo de lesionados, lo que obligó al despliegue de unidades antidisturbios para despejar la zona.

La expectación por este duelo de cuartos de final no era únicamente deportiva. La rivalidad entre ambas selecciones traía consigo una carga de tensión previa. Las principales ciudades galas, París a la cabeza, se prepararon para evitar altercados, pero las medidas preventivas resultaron insuficientes.

Un fenómeno paralelo a los incidentes reales fue la desinformación. Usuarios de X, Facebook, Instagram y TikTok reciclaron videos de días e incluso meses anteriores, atribuyéndolos falsamente a la noche del nueve y diez de julio. Algunas de las imágenes que circularon correspondían en realidad a la noche del cuatro de julio, cuando también se reportaron incidentes tras el triunfo de Marruecos sobre Canadá.

La línea entre lo ocurrido y lo fabricado se difuminó en las redes sociales, mientras París, Londres y La Haya recogían los escombros de una jornada que dejó heridos, destrozos y un sabor amargo a un Mundial que prometía celebración.

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