Trump impone 20% en Ormuz y regresa el bloqueo: tensión con Irán se desata

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El “Guardián de Ormuz” vuelve a cobrar por el paso y reanuda la presión marítima, tras romper el alto al fuego.

El estrecho de Ormuz vuelve al centro del pulso entre Washington y Teherán: Donald Trump anunció un cobro de 20% a toda carga que atraviese la ruta y, al mismo tiempo, el restablecimiento del bloqueo contra embarcaciones iraníes.

El mensaje llegó por Truth Social. Ahí, Trump aseguró que el paso “permanecerá abierto” incluso si Irán no acompaña, y presentó el nuevo cargo como parte de un esquema para cubrir operaciones orientadas a mantener segura una de las vías marítimas más decisivas del planeta.

La decisión no cae en el vacío. Contrasta con el memorando firmado el 17 de junio por ambos países: un documento que buscaba frenar hostilidades, reabrir Ormuz y abrir un ciclo de 60 días para negociar el programa nuclear iraní y la seguridad regional. En esa ruta de negociación, Trump ya había anunciado la reapertura sin peajes y el retiro del bloqueo naval estadounidense. Pero ese entendimiento se resquebrajó: acusaciones cruzadas por incumplimiento, nuevos ataques en el Golfo Pérsico y un deterioro sostenido de la conversación empujaron la escalada.

El 8 de julio, Trump dio por terminado el alto al fuego tras acusar al régimen iraní de no respetar lo acordado y de “hacer daño” a su pueblo. En su discurso en la cumbre de la OTAN, calificó el proceso como irreversible y arremetió con palabras duras contra el liderazgo iraní, enmarcando su decisión como una postura final y sin negociación.

Con ese telón, el anuncio del cobro del 20% y el retorno del bloqueo se encadenan a un contexto regional que ya venía encendido. Apenas un día después de nuevas alzas de tensión, el 12 de julio Irán lanzó misiles y drones contra objetivos en Catar, Kuwait, Baréin, Emiratos Árabes Unidos y Omán, además de reiterar el cierre del estrecho de Ormuz. La respuesta de Teherán se vinculó a bombardeos estadounidenses contra instalaciones militares iraníes, y el mensaje fue directo: no reabrir completamente la vía marítima mientras continúen las operaciones militares de Estados Unidos en la región.

Ormuz une el Golfo Pérsico con el océano Índico, y su peso estratégico no es retórico: circula cerca de una quinta parte del petróleo comercializado globalmente y también grandes volúmenes de gas natural licuado. Por eso, cualquier interrupción no se queda en lo regional; llega de inmediato a los mercados.

De hecho, el anuncio provocó reacción inmediata en precios energéticos. El crudo Brent subió 4.7% hasta 79.59 dólares por barril, mientras el WTI superó 75 dólares por barril con un alza de 4%, movido por el temor a una posible afectación del suministro mundial. Desde el alto al fuego del 17 de junio, los precios acumulaban una recuperación cercana al 9% en Brent y alrededor de 7% en WTI, pero el cambio de postura revirtió el tono.

Así, la medida coloca nuevamente a Ormuz como escenario clave de una disputa con costo económico global: peaje, bloqueo y escalada militar vuelven a empujar la ruta al riesgo, y el efecto ya se siente en la volatilidad del petróleo.

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