Baja 48% homicidios dolosos: Sheinbaum presume 41 vidas salvadas diarias

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Cuauhtémoc, Ciudad de México, México, 14 de julio de 2026. La doctora Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos en conferencia de prensa matutina, “Conferencia del Pueblo” en el Salón Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan Rosa Icela Rodríguez Velázquez, secretaria de Gobernación; Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC); Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional (Sedena); Raymundo Pedro Morales Ángeles, secretario de Marina (Semar); Marcela Figueroa Franco, secretaria ejecutiva del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) y Guillermo Briseño Lobera, comandante de la Guardia Nacional (GN). Foto: Carlos Ramos Mamahua / Presidencia

Entre septiembre de 2024 y junio de 2026, el promedio diario cae de 86.9 a 45.4: el nivel más bajo en doce años.

La estrategia de seguridad que encabeza la Presidenta Claudia Sheinbaum colocó una cifra que domina la discusión: una reducción del 48% en homicidios dolosos entre septiembre de 2024 y junio de 2026. No lo plantearon como un simple ajuste estadístico. Lo convirtieron en un mensaje con carga humana: cada jornada con menos muertes.

En el arranque del informe, Sheinbaum insistió en el significado detrás del dato. Dijo que el descenso no se agota en números, porque implica “vidas salvadas”: en junio de 2026, frente a septiembre de 2024, describió 41 vidas que “no se perdieron” diariamente. La frase busca marcar territorio político y operativo al mismo tiempo: seguridad, pero también narrativa de resultados.

La secretaria ejecutiva del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Marcela Figueroa, aterrizó el argumento con comparativos. Explicó que el promedio diario de homicidios dolosos pasó de 86.9 casos en septiembre de 2024 a 45.4 en junio de 2026. En ese marco, junio de 2026 fue señalado como el mes con menor incidencia desde que hay registros comparables para ese periodo, es decir, un corte temporal que refuerza la idea de consolidación.

Luego vino el punto de mayor peso: no solo bajan los promedios, también se ubica el mes en el lugar más bajo para ese mismo mes dentro del horizonte que se está usando. Figueroa añadió que junio de 2026 fue el junio con menos homicidios dolosos desde 2015, lo que representaría el nivel más bajo de los últimos doce años para ese mes. La lectura es clara: no se trata de una caída aislada, sino de un piso que se alcanza.

Aun así, el propio reporte federal incluyó la parte incómoda que siempre acompaña a los descensos: la violencia no se distribuye parejo. Señalaron que los homicidios siguen concentrándose en algunas entidades, y que esa concentración es la que marca la urgencia hacia el frente territorial. De acuerdo con el gobierno, en el primer semestre del año, ocho estados acumularon el 54% de los casos: Guanajuato, Baja California, Chihuahua, Sinaloa, Estado de México, Guerrero, Morelos y Veracruz.

El caso que ejemplificaron fue Guanajuato, descrito además como bastión panista desde hace décadas. Ahí reportaron 789 homicidios en los primeros seis meses de 2026, equivalente al 8.8% del total nacional. Con esto, el mensaje se vuelve doble: por un lado celebran la baja nacional; por el otro, evidencian dónde persiste la presión. La reducción general no borra el foco de atención.

Finalmente, la explicación oficial conectó el resultado con una ruta de coordinación. El gobierno federal reiteró que la disminución responde a la coordinación entre las Fuerzas Armadas, la Guardia Nacional, las fiscalías y los gobiernos estatales, dentro de la estrategia impulsada por Sheinbaum. En su reconstrucción, el descenso no sería casualidad ni efecto único, sino consecuencia de un esquema de acción conjunta.

El cierre del informe dejó una línea de interpretación contundente: 41 vidas salvadas cada día no sería un dato “decorativo”, sino el núcleo del argumento. Con el promedio a la baja, junio en el piso de doce años y una concentración territorial del 54% en ocho estados, la discusión se desplaza de la cifra hacia la pregunta de fondo: si la tendencia nacional sostiene la caída, el siguiente reto ya no es solo reducir, sino romper los bolsillos donde la violencia se mantiene.

La estadística cayó, pero el foco sigue: el gobierno ve 41 vidas salvadas diarias; la tensión ahora está en los estados donde no cede.

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