Trump exige mantener los “controles de tráfico” de ICE tras dos muertes

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Tras asesinatos de migrantes en días recientes, Trump presiona por retenciones viales; mientras DHS ordena pausas e inicia indagatorias internas.

En medio de la conmoción por dos muertes de migrantes ocurridas en pocos días, Donald Trump dejó una instrucción que no disimula el choque: ICE debe seguir operando con retenes viales para frenar la migración ilegal.

El señalamiento se hizo en un mensaje publicado en Truth Social, donde Trump presentó esos “controles de tráfico” como una herramienta clave para combatir el delito. Y, al mismo tiempo, deslizó un ataque directo contra la oposición demócrata: sostuvo que a la “izquierda radical ‘dumócrata’” le gustaría que se suspendiera esa estrategia, pero que eso no sucedería “bajo su vigilancia”.

El problema estalló cuando la operación de los agentes se volvió parte de un debate nacional cargado de imágenes. Un colombiano de 26 años murió el lunes por disparos de un agente del ICE en el estado de Maine. Apenas una semana antes, otro caso terminó con la muerte de un mexicano que llevaba años viviendo en Houston, Texas.

En ambos episodios, los agentes sostienen que abrieron fuego porque las personas migrantes intentaron escapar y que lo hicieron usando sus vehículos. Sin embargo, videos que se han difundido ampliamente en redes sociales muestran otra escena: de acuerdo con el material viralizado, los migrantes no habrían amenazado a los agentes.

Esa grieta entre la versión oficial y lo que se ve en los videos elevó la tensión hasta el punto de provocar reacción institucional inmediata. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) anunció que suspendía esos retenes en carreteras y calles, precisamente ante el impacto causado por las dos muertes.

Mientras la maquinaria se detiene, el conflicto político y diplomático se intensifica. El gobierno mexicano —que afirma que 17 de sus nacionales han fallecido por operaciones de detención y deportación desde que Trump retomó el poder— informó que la semana pasada presentó denuncias penales en Estados Unidos contra el gobierno.

El choque se extendió a nivel internacional. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, calificó la muerte del colombiano en Maine como “asesinato”. Y, dentro del propio aparato de seguridad, el DHS comunicó que realizaría investigaciones internas sobre lo ocurrido en esos casos.

Trump, por su parte, buscó encender un mensaje de defensa corporativa y de legitimidad operativa. En su publicación afirmó que el personal de ICE “hace un gran trabajo” y que habría que sostenerlo. Además, reivindicó que el crimen habría bajado en Estados Unidos en “muchos casos” con números que —según dijo— no se veían en décadas, aunque no aportó datos concretos para respaldar esa afirmación.

El giro final es claro: la Casa Blanca presiona por continuidad operativa de los retenes viales justo cuando DHS pausa el despliegue y anuncia pesquisas internas; y cuando los gobiernos de México y Colombia elevan denuncias y calificativos graves. En ese tablero, lo urgente no es solo quién dispara o qué se ve en los videos: es si la estrategia de control seguirá adelante mientras el sistema busca respuestas internas por dos muertes recientes.

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