Sheinbaum arranca visita con Mulino: neutralidad del canal y acuerdo con Europa

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Mientras inician reuniones en Palacio Nacional, México y Panamá ponen sobre la mesa neutralidad del Canal y coordinación estratégica.

La visita oficial de alto nivel ya empezó: Claudia Sheinbaum recibió en el Patio de Honor de Palacio Nacional a José Raúl Mulino, y con la ceremonia protocolaria dio inicio una agenda que, desde el primer día, mezcla diplomacia y comercio.

La conversación no se limita al protocolo. Tras el encuentro entre ambos mandatarios, está programado un mensaje conjunto ante medios de comunicación, como señal de que cada tema abordado busca traducirse en impacto público inmediato.

Horas antes, en su conferencia matutina, la presidenta había adelantado la línea central del diálogo con Panamá: el planteamiento sobre la neutralidad del uso del Canal. Sheinbaum sostuvo que se trata de una solicitud hecha por ese país al mundo y afirmó que México está alineado con esa postura. En ese marco, describió que el intercambio incluirá materias de diversa naturaleza: desde lo económico y cultural, hasta el asunto específico de la neutralidad del canal, considerado un reclamo dirigido a todos los países.

Ese punto cobra más peso cuando la mandataria también explicó el papel del Corredor Interoceánico. En su versión, no se plantea como un proyecto que “compita” con el Canal de Panamá, sino como una función complementaria. La frase es contundente: no se trata de quitar carga, sino de sumar capacidad. Y para aterrizar la idea, recordó un precedente reciente: la automotriz surcoreana Hyundai utilizó el Tren Interoceánico para mover tres mil vehículos desde Salina Cruz, Oaxaca, hasta Coatzacoalcos, Veracruz.

Con ese ejemplo, Sheinbaum sostuvo que el uso del Corredor no es aislado. Dijo que hay empresas que mantienen contratos con la Secretaría de Marina para aprovechar el esquema del corredor, y señaló explícitamente el caso de Hyundai, vinculándolo con el objetivo de trasladar y exportar desde Asia hacia el este de Estados Unidos.

El otro eje de la agenda se ubica en el terreno comercial con la Unión Europea. En la misma jornada, Sheinbaum reaccionó a una aprobación que calificó como “buena noticia”: el Consejo de la Unión Europea dio luz verde de manera unánime al Acuerdo Comercial Interino entre México y el bloque europeo, con el respaldo de los 27 países miembros.

La presidenta vinculó esa decisión con un proceso previo de acercamiento. Recordó que visitó el país la presidenta de la Comisión Europea, con quien firmó el acuerdo comercial. Después, hizo el énfasis en la etapa faltante: el tránsito por el Congreso europeo. A su juicio, ya quedó prácticamente listo, lo que abre una puerta de expansión para las exportaciones mexicanas hacia Europa al reducirse aranceles.

En conjunto, el día parece construido alrededor de una misma lógica: coordinación internacional y definición de reglas para el intercambio, ya sea a través de la neutralidad del Canal de Panamá, la complementariedad del Corredor Interoceánico o los efectos del acuerdo comercial con la UE. El punto de tensión está en el equilibrio entre soberanía, distribución de flujos y competencia percibida: se insiste en que no se busca desplazar, sino complementar, mientras en paralelo se cierran condiciones para exportar más.

El cierre llega con una implicación directa. Si el entendimiento con Panamá se traduce en postura compartida sobre neutralidad, y si el Acuerdo Comercial Interino con Europa avanza, México apunta a fortalecer rutas y oportunidades económicas en el corto plazo. Todo sucede mientras la visita oficial apenas inicia, y la respuesta pública de ambos gobiernos—en el mensaje ante medios—se asoma como la siguiente etapa de la señal.

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