Mientras circula la idea de una puerta cerrada con EE. UU., Baghaei asegura que Teherán mantiene mensajes y actividad diplomática.
La diplomacia sigue encendida en Teherán. Esmail Baghaei, portavoz de Relaciones Exteriores de Irán, rechazó que el acercamiento con Estados Unidos sea un asunto clausurado, y llevó la discusión a una tesis central: la conversación internacional forma parte de la misma lógica con la que se conduce la guerra.
En una rueda de prensa, Baghaei descartó la falsa elección entre dos caminos. “Rechazo la dicotomía de guerra o diplomacia”, expresó. Para el gobierno iraní, ambos campos responden a una misma prioridad: defender intereses nacionales. No se trata de un cambio de discurso, sino de una forma de justificar por qué el canal diplomático permanece en movimiento aun en medio del conflicto.
El portavoz explicó que en los últimos días hubo contacto a través de mediadores. Dijo que Irán recibió notificaciones y mensajes, aunque sin entrar en detalles. Según su versión, lo relevante no está en el contenido específico de lo transmitido, sino en el hecho de que “el aparato diplomático ha estado activo estos últimos días”. En su lectura, esa continuidad es la prueba de que la interlocución no se detuvo.
Además, Baghaei indicó que Teherán fue informado por mediadores y que algunas ideas llegaron a la mesa mediante ciertos canales intermedios. La frase marca el ritmo de la respuesta: sin revelar información concreta, insiste en la existencia del proceso. Es una manera de sostener que, aunque el debate público se encienda con interrogantes, el trabajo diplomático no se habría pausado.
En el centro del punto de tensión aparece la pregunta de fondo: si las negociaciones con Estados Unidos ya estaban “cerradas”, ¿por qué mantener actividad, recibir mensajes y afirmar que ideas fueron transmitidas? Baghaei no contesta con cifras ni con compromisos, pero sí con una postura política clara: la diplomacia, para Irán, no compite con la guerra; la acompaña como herramienta.
La respuesta también ubica el escenario regional. En las mediaciones entre Teherán y Washington participan Pakistán, Qatar y Omán. Su presencia en el proceso funciona como respaldo práctico de esa dinámica: existen actores terceros involucrados, y con ello, el intercambio no queda reducido a declaraciones aisladas.
Al final, la declaración tiene una consecuencia inmediata en la narrativa del conflicto: Irán busca controlar el encuadre. Mientras algunos enfoques plantean que la puerta con Estados Unidos ya se cerró, el portavoz sostiene lo contrario: el foco está en la guerra y en la diplomacia, articuladas según los intereses nacionales. Es una advertencia política implícita y, al mismo tiempo, un mensaje de continuidad: no hay pausa total, hay negociación a través de intermediarios y con el aparato diplomático en funcionamiento.
