Sheinbaum destroza a Zedillo: negoció con EU la llegada de Fox y participó en el fraude del 88

0
34

La mandataria cuestiona la autoridad moral del expresidente para criticar el sistema electoral y lo acusa de traicionar el movimiento de Cárdenas.

La hipocresía tiene nombre y apellido. Claudia Sheinbaum, Presidenta de México, arremetió contra Ernesto Zedillo, a quien cuestionó su autoridad moral para criticar el sistema electoral actual. La acusación es contundente: el expresidente arregló la elección del año 2000 con Estados Unidos para la victoria de Vicente Fox y fue parte del fraude electoral de Carlos Salinas de Gortari en 1988.

“¿Cómo se atreve?”, lanzó Sheinbaum durante su conferencia matutina. La mandataria no dejó espacio para la duda: recordó que Zedillo negoció con el gobierno estadounidense la llegada de Fox a la presidencia, en contra de la voluntad popular. Pero fue más allá: lo señaló como partícipe de los fraudes electorales, particularmente el de 1988.

La reconstrucción histórica que hizo Sheinbaum es implacable. Zedillo formó parte del gabinete de Salinas de Gortari y colaboró en el pacto que se tejió con intelectuales como Enrique Krauze, Héctor Aguilar Camín y José Woldenberg. Según la mandataria, en 1988 estos personajes pactaron con Salinas de Gortari. Algunos de ellos habían apoyado al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, pero cuando estalló la movilización contra el fraude, todos lo abandonaron. “No, no se demostró que hubiera fraude”, dijeron entonces. Y tiempo después, se sumaron al proyecto salinista de la mano del propio expresidente.

Sheinbaum fue quirúrgica al señalar la contradicción: “Hoy hablan ellos de democracia, cuando ellos traicionaron un movimiento que luchó por transformar México”. El punto de tensión es claro: quienes hoy critican a la 4T son los mismos que apoyaron la imposición del neoliberalismo en el país, un modelo que, según la Presidenta, se impuso en contra de la voz de la mayoría del pueblo.

“Y dicen que no hay democracia, entonces es mucha hipocresía”, sentenció Sheinbaum. La mandataria cerró con una reflexión histórica: 1988 fue una ruptura que decantó quién estaba de un lado y quién del otro. La línea divisoria quedó trazada, y Zedillo, según Sheinbaum, está del lado equivocado.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí