Hace medio siglo, la sonda soviética Kosmos 482 fue lanzada con destino a Venus como parte del ambicioso programa Venera. Sin embargo, un fallo técnico la dejó atrapada en órbita terrestre, donde ha permanecido desde entonces. Ahora, este fragmento espacial de 495 kilogramos está a punto de volver a entrar en la atmósfera terrestre, probablemente hacia el 10 de mayo. Aunque la mayoría de los objetos espaciales se desintegran al reingresar, Kosmos 482 fue diseñado para soportar atmósferas densas como la de Venus, lo que aumenta la posibilidad de que toque tierra intacto. Según expertos de la Aerospace Corporation, las probabilidades de que cause daño son mínimas: 1 entre 25,000. No obstante, su trayectoria final es desconocida y podría impactar en cualquier lugar entre los 52 grados de latitud norte y sur, incluyendo regiones habitadas. Si llegara a caer, no se debe tocar por riesgos químicos o físicos. Las autoridades recomiendan informar inmediatamente a organismos especializados ante cualquier hallazgo.
