La tensión previa a la cumbre: Trump y Putin en juego de amenazas y condiciones
El ambiente está cargado de tensión en vísperas del crucial encuentro entre Donald Trump y Vladímir Putin este viernes en Anchorage, Alaska. El presidente estadounidense lanzó un duro mensaje este miércoles: “Habrá consecuencias muy graves” si Rusia no acepta poner fin al conflicto. Sus palabras, pronunciadas en una rueda de prensa en la Casa Blanca, resonaron como un ultimátum horas antes de la reunión bilateral que podría definir el curso de la crisis ucraniana.
Del otro lado del tablero geopolítico, Putin mantiene su postura característica: “Rusia está lista para el diálogo”, pero con condiciones claras. El Kremlin insiste en abordar lo que considera causas raíz del conflicto: la expansión de la OTAN hacia sus fronteras y la situación de la población rusoparlante en Ucrania. “El régimen de Kiev no quiere la paz”, acusó Putin en junio, sugiriendo que para Zelenski, la paz equivaldría a perder el poder.
Las exigencias rusas son conocidas: retirada total de tropas ucranianas de Donetsk, Lugansk, Zaporozhie y Jersón (territorios anexados por Rusia en 2022), reconocimiento de Crimea como rusa, y una Ucrania neutral, desmilitarizada y desnazificada. Pero Moscú enfrenta un problema adicional: considera ilegítimo al gobierno de Zelenski desde que expiró su mandato en mayo de 2023.
Mientras Occidente continúa enviando armas a Kiev, Rusia advirtió en julio que responderá militarmente si se usan esas armas contra su territorio. La cumbre de Alaska se perfila así como un pulso entre dos visiones irreconciliables, con el fantasma de una escalada militar acechando tras cada palabra.
