La Ficción y la Política: Sheinbaum Afila sus Críticas Contra Anabel Hernández Tras Revés Judicial
En un episodio que mezcla el periodismo de investigación, la lucha legal y la contundencia del poder presidencial, la presidenta Claudia Sheinbaum resucitó una de sus etiquetas más punzantes para una de las periodistas más controversiales del país. Durante su conferencia matutina, la mandataria no solo celebró un fallo judicial en contra de Anabel Hernández, sino que redobló su ataque: la llamó, una vez más, “escritora de ciencia ficción”, un calificativo que busca desacreditar de raíz la obra de una mujer conocida por sus explosivas investigaciones sobre narcotráfico y corrupción, a menudo cercana a fuentes de la DEA.
El origen de la réplica presidencial fue una reciente resolución de un tribunal que, según Sheinbaum, determinó que los textos de Hernández “carecen de pruebas sólidas”. Para la jefa del Ejecutivo, la sentencia no fue una simple victoria legal; fue la validación judicial de una postura que ella misma había esgrimido en el pasado, incluso en uno de los momentos más cruciales de la contienda electoral. “Le dije: ‘Pues ese es un libro de ciencia ficción, no es un documento porque está lleno de mentiras’”, recordó Sheinbaum, remontándose al debate presidencial donde la entonces candidata Xóchitl Gálvez intentó usar las acusaciones de Hernández como argumento en su contra.
La mandataria fue más allá de la mera descalificación. Criticó con dureza que Hernández mantenga una narrativa que se presenta como verídica sin, a su juicio, el respaldo probatorio necesario. “Y parece que es el caso, por haber ganaron el juicio de actrices que acusó ella y que no tenía ninguna prueba para decir lo que dice”, afirmó, refiriéndose a una de las demandas que han perseguido a la periodista. Sheinbaum elaboró una distinción crucial en su crítica: no se trata de condenar la ficción, sino de denunciar la ficción disfrazada de hecho. “Uno puede escribir una novela policiaca, pero escribir un supuesto documento que pretende decir la verdad, pues no”, sentenció.
Con esta base, la presidenta afinó su definición: “No es precisamente una periodista, sino una escritora de ciencia ficción, ciencia ficción con intención política”. La frase final no era un simple insulto; era un argumento político. Al agregar “con intención política”, Sheinbaum enmarcó el trabajo de Hernández no como un ejercicio de búsqueda de la verdad, sino como un instrumento al servicio de una agenda de oposición, vinculándola directamente con sus adversarios políticos. Sin embargo, el capítulo dista de estar cerrado. Random House, la poderosa casa editorial ligada a Hernández, ha interpuesto un amparo contra la decisión judicial, tachándola de “irregular”, lo que garantiza que esta batalla entre el poder presidencial y el periodismo de denuncia seguirá librándose en los tribunales y en la arena pública.
