El Silbido que Resonó en Palacio: Sheinbaum y su Afilado Comentario sobre TV Azteca
El ambiente en la Mañanera de este miércoles adquirió un tono de mordaz ironía cuando la presidenta Claudia Sheinbaum decidió abordar, no con datos fríos, sino con una palpable burla, la guerra de audiencias en los medios mexicanos. Con una sonrisa que delataba su confianza, lanzó un dardo envenenado hacia una televisora en particular, a la que no nombró pero que todos identificaron: TV Azteca, el imperio mediático del empresario Ricardo Salinas Pliego.
“Está aumentando muchísimo el rating de los medios públicos y otros están cayendo pero así”, declaró Sheinbaum, para luego soltar un agudo y prolongado silbido que imitaba el sonido de algo desplomándose desde las alturas. La risa de su audiencia fue la confirmación de que el mensaje, cargado de sorna, había sido recibido. La mandataria no se detuvo ahí; especificó que esa televisora, en su desesperación por recuperar espectadores, había encontrado una estrategia: mentir.
Con elegancia punzante, vinculó directamente esta crítica a su ya tradicional “Detector de Mentiras” de los miércoles, un segmento dedicado a desmontar lo que considera información falsa de sus opositores. “Son asiduos del detector de mentiras de todos los miércoles”, sentenció, en un claro guiño a la reciente incorporación del polémico publicista de derecha Carlos Alazraki a las filas de la televisora, sugiriendo que su contratación forma parte de esa misma táctica.
Pero la presidenta fue más allá del rating. Recordó, con tono de reproche fiscal, que si bien hubo un recorte general de publicidad oficial a medios corporativos, hay un caso emblemático que no recibe ni un peso del erario: TV Azteca. La razón, expuesta como un recordatorio público, fue contundente: su dueño, Ricardo Salinas Pliego, es un “presunto deudor fiscal” que “debe miles de millones de pesos al SAT”. El mensaje final fue claro: la lucha por la audiencia no se libra solo en la pantalla, sino también en el campo de la ética y la legalidad fiscal.
