El Final del Cautiverio: México Negocia el Regreso de sus Activistas Detenidos en Israel
La espera podría estar llegando a su fin. Desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum irradió optimismo cauteloso al anunciar que la repatriación de los seis connacionales detenidos en Israel “muy pronto” se concretará. Las palabras de la mandataria mexicana resonaron con la fuerza de quien sabe que la intensa gestión diplomática está dando frutos.
“Estamos en contacto con los compañeros que están allá a través del embajador. Y se está buscando ya muy pronto su repatriación”, declaró Sheinbaum durante su conferencia matutina, revelando que aunque existe ya una fecha concreta de regreso, solo aguardan “el último acuerdo” con el Gobierno de Israel para hacerla pública. El mensaje fue tranquilizador: “todos están bien”.
La situación de estos activistas mexicanos, interceptados el martes pasado cuando formaban parte de la Flotilla Global Sumud -una misión humanitaria destinada a llevar ayuda a la asediada Franja de Gaza-, ha mantenido en vilo a la diplomacia mexicana. La respuesta no se hizo esperar: cuatro notas diplomáticas fueron enviadas en rápida sucesión exigiendo garantías físicas, información sobre los motivos de la interceptación y, finalmente, la repatriación inmediata.
Mientras las negociaciones avanzaban entre bastidores, el embajador mexicano en Israel realizaba una nueva visita al centro de detención de Ktziot, donde confirmó el estado de los connacionales y gestionó “algunos medicamentos que requieren, a través de los canales diplomáticos”, según informó la Secretaría de Relaciones Exteriores el domingo.
Sheinbaum ha mantenido una postura firme desde el inicio del incidente. El jueves, había sido categórica: los activistas “no cometieron ningún delito” y la ayuda humanitaria “debe llegar a Gaza”. Su exigencia de liberación y retorno inmediato refleja la posición que México ha sostenido en foros internacionales: oposición a las restricciones a la asistencia humanitaria en Gaza y una denuncia formal ante la Corte Penal Internacional por posibles crímenes de guerra de Israel en el enclave.
