Entre lodo, desaparecidos y promesas de ayuda, México enfrenta una de las peores emergencias climáticas del año
En medio de un panorama desolador, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que las lluvias intensas registradas del 6 al 9 de octubre dejaron al menos 64 personas fallecidas y 65 desaparecidas en cinco estados del país: Veracruz, Puebla, Hidalgo, San Luis Potosí y Querétaro. Durante su habitual conferencia matutina, la mandataria aseguró que, aunque el Fonden ya no existe como fideicomiso, el gobierno cuenta con una partida presupuestal de 19 mil millones de pesos destinada a emergencias, de los cuales solo se han utilizado cerca de 3 mil millones hasta ahora —principalmente por el paso del huracán Erick en Guerrero y Oaxaca—, por lo que “hay suficientes recursos” para atender la crisis actual.
La magnitud del desastre es inédita: aproximadamente 100 mil viviendas resultaron afectadas, muchas de ellas destruidas por deslaves, inundaciones y desbordamientos de ríos. En Veracruz, el epicentro de la tragedia, se registraron 29 muertos y 18 desaparecidos, mientras que en Hidalgo la cifra de no localizados alcanza los 43, la más alta entre los estados afectados. Puebla reportó 13 fallecidos y 4 desaparecidos; Querétaro, 1 muerto; y San Luis Potosí, afortunadamente, no reportó pérdidas humanas.
Desde el 10 de octubre, el Consejo Nacional de Protección Civil se reúne diariamente para coordinar acciones entre los tres niveles de gobierno. Laura Velázquez Alzúa, titular de la Coordinación Nacional de Protección Civil, reveló que el 8 de octubre fue el día más crítico, con precipitaciones récord: 286 milímetros en Puebla y 280 en Veracruz —cantidades que superan lo normal para todo un mes.
Sheinbaum anunció que visitará personalmente las zonas más golpeadas: este 13 de octubre estará en Hidalgo y Querétaro, y durante la semana recorrerá San Luis Potosí, Poza Rica y Álamo en el norte de Veracruz. Además, hizo un llamado urgente a quienes tengan familiares desaparecidos: “Llamen al 079”, insistió, para agilizar las labores de búsqueda.
Mientras las comunidades luchan por recuperar lo perdido, el gobierno federal apuesta por una respuesta rápida y coordinada. Pero para miles de familias, el lodo aún no se seca… y el duelo apenas comienza.
