
Sin rumbo ni raíces: Sheinbaum desmonta el relanzamiento del PAN y lo vincula con la ultraderecha
En la mañanera del 29 de octubre, la presidenta Claudia Sheinbaum no solo repasó los avances de su gobierno, sino que lanzó una de las críticas más contundentes contra la oposición en lo que va de su administración. Con tono firme y argumentos históricos, descalificó el reciente relanzamiento del Partido Acción Nacional (PAN), afirmando sin ambages: “El PAN tiene un problema: no tiene proyecto”.
La mandataria mexicana no se limitó a cuestionar la falta de propuestas del blanquiazul; fue más lejos. Señaló que su nuevo lema —“Patria, familia y libertad”— no es una novedad democrática, sino un eslogan con raíces en la ultraderecha fascista italiana, ajeno por completo al espíritu plural y progresista de México. “¿Qué tiene que ver eso con México? Nada”, sentenció. Y citando a Benito Juárez, añadió: “Por eso no tienen futuro. Están moralmente derrotados”.
Sheinbaum también aprovechó para reforzar su narrativa sobre la hipocresía de la oposición. Recordó que figuras como Ricardo Anaya, excandidato presidencial y senador panista, fueron acusadas de corrupción y lavado de dinero incluso por integrantes del propio PAN y del PRI. “Se fue del país y solo regresó cuando tuvo fuero como senador”, destacó, insinuando que el regreso no fue un acto de compromiso cívico, sino una maniobra legal para evadir la justicia.
Ante las recientes declaraciones del líder panista Jorge Romero, quien aseguró que su partido “se va a volcar a las calles”, Sheinbaum respondió con ironía: “Celebro que quieran acercarse a la gente… pero tienen un problemita: no tienen proyecto”. La presidenta contrastó esa intención con la experiencia de la Cuarta Transformación, que —dijo— se construyó puerta por puerta, con trabajo territorial constante y movilización popular auténtica.
“Es difícil estar cuatro horas puerta por puerta, tiene su chiste”, afirmó, subrayando que el contacto real con la ciudadanía requiere convicción, no solo eslóganes. Para Sheinbaum, el PAN intenta imitar una estrategia sin entender su esencia, mientras se aferra a discursos que, lejos de modernizarlo, lo retrotraen a ideologías excluyentes y antidemocráticas.
En un momento en que la oposición busca redefinirse, la presidenta no solo la desafía políticamente, sino que la deslegitima históricamente: sin proyecto, sin ética y sin conexión real con el pueblo.