
Pese a la presión de EE.UU., la presidenta reafirma que el traslado de carga al AIFA es técnico, irreversible y vital para la seguridad del AICM
Ciudad de México, 1 de noviembre de 2025 — En medio de una tensión diplomática con Estados Unidos por la suspensión de rutas aéreas, la presidenta Claudia Sheinbaum dejó claro en su conferencia mañanera del 31 de octubre que no dará marcha atrás en el traslado del transporte de carga del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
La decisión, tomada en 2023 por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, ha generado controversia tras la reacción del Departamento de Transporte de Estados Unidos, que suspendió temporalmente operaciones aéreas con México. Sin embargo, Sheinbaum aseguró que detrás del traslado no hay capricho político, sino razones técnicas irrefutables que datan de una década atrás.
“Desde 2014, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes emitió un informe que reconocía la saturación del AICM y la necesidad de una nueva terminal”, explicó la mandataria. Además, recordó que el proyecto cancelado en Texcoco fue descartado no solo por los hundimientos del terreno, sino porque esa zona es el único desalojo natural de aguas pluviales de la Zona Metropolitana del Valle de México —una función ecológica crítica que no puede ser comprometida.
Frente a quienes le exigen derogar el decreto, Sheinbaum fue contundente: “Sería muy irresponsable hacerlo porque habría una saturación”. Advirtió que revertir la medida pondría en riesgo la operación segura del AICM, afectaría a millones de pasajeros y desperdiciaría las inversiones ya realizadas por empresas mexicanas y estadounidenses en infraestructura de carga en el AIFA.
La presidenta anunció que sostendrá reuniones clave con los directivos de Aeroméxico, Volaris y Viva Aerobús, así como con el almirante Juan José Padilla Olmos, director del AICM, y el titular de la Secretaría de Marina (Semar), Raymundo Pedro Morales Ángeles, para revisar conjuntamente la situación y presentar una estrategia técnica sólida ante las autoridades estadounidenses.
“Creemos que con el gobierno de EE.UU. vamos a llegar a un reconocimiento de esta situación y a un acuerdo”, expresó con optimismo, aunque no sin cierta cautela. Reconoció que existe la posibilidad de que la decisión del Departamento de Transporte tenga motivaciones políticas o intereses comerciales que busquen beneficiar a aerolíneas o empresas estadounidenses.
Pero más allá de las especulaciones, Sheinbaum insistió en que el eje de su postura es la protección de los usuarios. “El fundamento técnico de trasladar la carga al AIFA es evitar la saturación del AICM, garantizar la seguridad operativa y preservar la capacidad del aeropuerto para atender la demanda de pasajeros”, subrayó.
En un contexto donde la aviación civil se ha convertido en un campo de batalla diplomático y económico, la postura de Sheinbaum no solo defiende una política de Estado, sino también una visión de desarrollo territorial equilibrado. El AIFA, más allá de ser un símbolo político, representa una apuesta logística para descongestionar la capital y redistribuir oportunidades en el norte de la región metropolitana.
Ahora, todo dependerá del diálogo técnico-diplomático que México construya en las próximas semanas. Pero una cosa está clara: el gobierno de Sheinbaum no cederá bajo presión si eso significa poner en riesgo la seguridad y eficiencia del sistema aeroportuario nacional.