
En medio del duelo por el alcalde asesinado, la presidenta desmonta la narrativa de TV Azteca y rechaza la propuesta de armar a civiles.
Palacio Nacional amaneció tenso este martes. Tras el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, el debate nacional se polarizó con la propuesta —impulsada por medios afines a Ricardo Salinas Pliego— de legalizar el porte de armas para civiles, al estilo estadounidense. Pero desde la conferencia mañanera, la presidenta Claudia Sheinbaum no solo rechazó la idea con firmeza: la desenmascaró como una maniobra política con fines fiscales.
“Esta persona politiza todo porque no quiere pagar impuestos, esa es la verdad”, lanzó Sheinbaum, aludiendo directamente al dueño de TV Azteca. Su tono fue contundente, sin rodeos: “No quiere cumplir con la ley. Y segundo, la violencia no lleva a nada, y eso lo sabe el pueblo de México”.
La mandataria contextualizó su postura en la historia reciente del país. Recordó que durante la fallida “guerra contra el narco” iniciada por Felipe Calderón, armar fuerzas y enfrentar fuego con fuego solo multiplicó la violencia. “No lleva el armar a la población a nada. Al contrario: fortalece a los grupos delincuenciales. No tiene salida”, afirmó.
Pero su crítica fue más profunda. Sheinbaum vinculó el auge del crimen organizado no con la falta de armas en manos de civiles, sino con la desatención histórica a los jóvenes marginados. “Les llamaron ‘ninis’, les llamaron rechazados. Los gobiernos neoliberales no les dieron oportunidades, y la única salida que vieron fue el crimen”, señaló con empatía.
En ese sentido, reafirmó que su gobierno no regresará al pasado, sino que construirá “justicia para quien nunca la tuvo”. Citando el lema de su administración —“Por el bien de todos, primero los pobres”—, subrayó que la solución no está en más armas, sino en más oportunidades, educación, empleo y presencia del Estado allí donde antes solo hubo abandono.
La propuesta de Salinas Pliego, lejos de ser una solución, fue calificada como una distracción peligrosa: una narrativa sensacionalista que busca manipular el dolor colectivo para beneficiar intereses privados. “El pueblo mexicano ya sabe que la violencia no resuelve nada”, concluyó Sheinbaum, con una mirada que parecía dirigirse tanto a los medios como al futuro del país.