Petro denuncia el ‘fracaso’ de la Cumbre de las Américas por exclusión ideológica

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El presidente Gustavo Petro lamenta la postergación de la X Cumbre de las Américas y acusa a EE.UU. de sabotear el diálogo continental por “odio ideológico” contra naciones como Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Bogotá, 6 de noviembre de 2025 — Lo que debió ser un hito diplomático para el continente americano se convirtió en un símbolo de división. La X Cumbre de las Américas, programada para los días 4 y 5 de diciembre de 2025 en Punta Cana, República Dominicana, fue oficialmente pospuesta hasta 2026, según anunció el Ministerio de Relaciones Exteriores dominicano tras un “cuidadoso análisis de la situación en la región”. Pero más allá de la neutralidad burocrática, las críticas no tardaron en llegar.

Desde su cuenta en X, el presidente colombiano Gustavo Petro no dudó en calificar el aplazamiento como un “fracaso”. “Ha fracasado una cumbre que, incluyendo a todas las repúblicas americanas y Canadá, debió ser el escenario de un diálogo sincero, pragmático y constructivo. ¡Qué lástima!”, escribió el mandatario con tono de frustración.

Petro, quien en octubre ya había anunciado su decisión de no asistir al encuentro, fue aún más contundente al señalar al responsable: Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos. “Es muy lamentable este fracaso del secretario de Estado, Marco Rubio, se debe a querer hacer una cumbre de las Américas excluyendo países, cegado por el odio ideológico”, afirmó.

La polémica gira en torno a la exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela del foro, naciones que han sido históricamente marginadas de las cumbres bajo presión de Washington. Petro denunció que esta actitud no fomenta la integración, sino la fragmentación del continente. “Una verdadera cumbre de las Américas debe incluir a todos los pueblos que la conforman, no solo a los aliados ideológicos de una potencia”, subrayó en declaraciones previas.

La decisión de República Dominicana, aunque presentada como técnica y prudente, refleja las tensiones diplomáticas que han paralizado los esfuerzos por construir un espacio de diálogo hemisférico inclusivo. Desde la última cumbre en 2023 —realizada en Los Ángeles y también marcada por la ausencia de varios países—, el debate sobre la legitimidad de estos encuentros ha ganado fuerza.

Para muchos gobiernos progresistas de la región, como los de Colombia, México y Brasil, la exclusión de naciones hermanas socava el espíritu fundacional de las cumbres: la unidad en la diversidad. Petro ha insistido en que el continente debe superar las lógicas de la Guerra Fría y construir puentes, no muros diplomáticos.

Ante este nuevo revés, surgen preguntas inevitables: ¿Puede existir una “Cumbre de las Américas” sin las Américas completas? ¿Hasta cuándo prevalecerán las agendas unilaterales sobre el multilateralismo? Mientras tanto, la cita queda reprogramada para 2026, en un contexto regional aún más incierto, con elecciones en varios países y crecientes desafíos comunes: migración, cambio climático, desigualdad y seguridad.

Para Petro, la postergación no es solo un retraso logístico, sino una oportunidad perdida para la reconciliación continental. Y en su discurso, la culpa no recae en la falta de voluntad de los países del Sur, sino en la persistente hegemonía excluyente del Norte.

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