
El Compromiso de un Gobierno con su Juventud: Educación, Cultura y Futuro
En el salón donde cada mañana se dibuja el rumbo del país, la presidenta Claudia Sheinbaum dirigió su mirada hacia el sector que considera el alma del presente nacional: los jóvenes. Este 14 de noviembre, con la convicción de quien habla desde un compromiso profundo, la mandataria reiteró que su gobierno “se debe a los jóvenes” y desglosó una estrategia integral que abarca educación, cultura y derechos laborales.
“Vamos a escuchar” a las y los jóvenes, afirmó Sheinbaum durante la Mañanera del Pueblo, estableciendo un tono de diálogo que contrasta con la percepción de una Generación Z que se siente ignorada. La presidenta reconoció que el impulso histórico hacia este sector comenzó en el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador con programas emblemáticos como Jóvenes Construyendo el Futuro, pero dejó claro que su administración dará continuidad y profundizará estos esfuerzos.
La educación media superior y superior emergió como la columna vertebral de su estrategia. Con la precisión de una ingeniera acostumbrada a los planes estructurados, Sheinbaum detalló cuatro ejes fundamentales que están transformando el panorama educativo juvenil. El primero: la conversión de planteles de secundaria en escuelas preparatorias por las tardes, un modelo ingenioso que maximiza el uso de la infraestructura existente. El segundo: la ampliación de los bachilleratos ya existentes para absorber a más estudiantes. El tercero: la construcción de nuevos planteles que acerquen la educación a las comunidades.
Pero quizás el enfoque más innovador fue el cuarto eje: la implementación de bachilleratos modulares “sobre todo en las zonas de pequeñas comunidades”. La presidenta describió estos espacios como “bachilleratos modulares de 2-3 salones que permiten atender a 40 estudiantes y que no tienen que salir de sus pueblos para poder estudiar el bachillerato”. Esta solución, aparentemente simple, podría ser revolucionaria para miles de jóvenes rurales.
La mandataria no eludió las consecuencias sociales de la falta de oportunidades educativas. “Es muy importante que los jóvenes tengan acceso a la educación porque muchas veces al tener que trasladarse muchísimo para poder ir a la prepa, sus familias no pueden soportarlo económicamente”, explicó con realismo. “O también no hay la cercanía con la familia y a veces deciden abandonar la escuela y acercarse a lo mejor hasta un grupo delictivo”. Sus palabras pintaron un cuadro crudo de las encrucijadas que enfrentan muchos jóvenes mexicanos.
Frente a las preguntas sobre la insatisfacción de la Generación Z, Sheinbaum adelantó que su gobierno también gestiona actividades culturales y deportivas para “reconocer a las y los jóvenes e incorporarlos de manera positiva a la comunidad”. Pero las anunciaciones no terminaron ahí – en lo laboral, prometió que próximamente se presentará la propuesta de implementación para la jornada laboral de 40 horas, aunque con una salvedad: “es importante que esta decisión se tome en consenso con el sector empresarial para que no existan conflictos”.
El mensaje final de la presidenta resonó como un recordatorio de la centralidad de los jóvenes en su proyecto de nación: “Nos debemos a las y a los jóvenes, no solo son el futuro de México, como se suele decir, sino que son el presente”. Con estas palabras, y con el anuncio de un próximo aumento salarial para 2026, Sheinbaum cerró una conferencia que buscaba tender puentes con una generación determinante para el futuro inmediato de México.