La Izquierda Pacifica vs. La Violencia Disfrazada de Generación Z

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El Desmontaje de una Narrativa: Morena Desenmascara los Intereses Tras la Marcha “Z”

En el estudio de “La Moreniza”, el espacio digital del partido en el poder, la atmósfera era de análisis combativo. Luisa María Alcalde, presidenta de Morena, no solo convocó a una reunión; estableció un tribunal ideológico frente a las cámaras. Su objetivo: diseccionar la reciente manifestación que se autodenominó de la “generación Z” y contrastarla con el legado de movilización de la izquierda mexicana.

Con la figura del expresidente Andrés Manuel López Obrador como telón de fondo moral, Alcalde trazó una línea en la arena. “Siempre, bajo el liderazgo de AMLO, se tuvo algo claro: era la resistencia civil pacífica”, declaró con firmeza. “Muchas veces nos movilizamos, muchas veces llenamos el Zócalo, muchas veces salimos a las calles pero nunca se quebró un solo vidrio, nunca nos enfrentamos con la policía. Y claro que había provocaciones por parte del gobierno”. Esta fue la piedra angular de su argumento: la izquierda representa la protesta ordenada; la derecha, la violencia encubierta.

La mesa de debate, compuesta por jóvenes militantes, se convirtió en el instrumento para deconstruir la protesta rival. Adry Marín, creadora de contenido, lanzó la primera observación contundente: la verdadera Generación Z fue minoría en la marcha. “Me parece un error aglutinarnos en esa homogeneidad”, afirmó, señalando que la mayoría de los presentes pertenecían a generaciones anteriores, los “millennials” y “boomers”. Para ella, la identidad de la juventud mexicana no se define por una moda, sino por la militancia con las causas. “Pensar en Andrés Manuel me da nostalgia pero entiendo que sus ideales no son generacionales”, añadió.

La narrativa continuó con Abraham Carro, director del Instituto Mexicano de la Juventud, quien intentó excepcionalizar a México del contexto global. Frente al auge de figuras de ultraderecha como Milei en Argentina, Carro pintó un panorama de juventudes mexicanas “despiertas” y comprometidas con la construcción de un país inclusivo, inherentemente alineadas con la izquierda.

Camila Martínez, secretaria de Comunicación del CEN de Morena, aportó el remate final al asegurar que muchos de los manifestantes del 15 de noviembre eran “los mismos que han marchado con la derecha todo el tiempo”, insinuando una estrategia de reciclaje opositores.

El episodio culminó con lo que ellos denominaron el “desmontaje” de noticias falsas. Luisa Alcalde desmintió categóricamente la presencia de francotiradores en Palacio Nacional y la acusación de represión gubernamental. “Falso que el gobierno reprima (…) no había policía en el Zócalo, estaban atrás de las vallas”, sentenció, atribuyendo el inicio de la violencia a “grupos de choque” que derribaron vallas y atacaron a policías. La crónica oficial de Morena quedó así establecida: una protesta de la derecha, violenta, envejecida y sostenida por fake news.

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