Sheinbaum Lanza las Farmacias del Bienestar para Llevar Medicamentos a Adultos Mayores y Personas con Discapacidad

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Cuauhtémoc, Ciudad de México. 2 de diciembre 2025. La presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo en conferencia de prensa matutina en el salón de la Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan: Ariadna Montiel, secretaria de Bienestar; David; Kershenobich; secretario; salud; Eduardo Clark, subsecretario de Integración y desarrollo del sector salud; Martí Batres Guadarrama, director general del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE); Zoé Alejandro Robledo Aburto, director general del Instituto Mexicano del Seguro Social; Alejandro Svarch Pérez, director general de IMSS-Bienestar . Foto: Saúl López Escorcia/Presidencia

De la visita a la receta: El nuevo eslabón en la cadena de salud que busca acortar distancias y eliminar filas para los más vulnerables

En un movimiento que busca transformar la logística de la salud pública, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció desde Palacio Nacional la puesta en marcha de un programa destinado a derribar una de las barreras más frustrantes para los pacientes crónicos: la lucha por obtener sus medicamentos. Bajo el nombre de “Farmacias del Bienestar”, este nuevo sistema de distribución promete ser un puente directo entre el diagnóstico y el tratamiento, diseñado específicamente para dos de los sectores más sensibles de la población: las personas adultas mayores y aquellas que viven con una discapacidad, en particular quienes enfrentan padecimientos como diabetes e hipertensión.

La mañanera de este martes 2 de diciembre se convirtió en el escenario para detallar la tercera y crucial fase de un proceso meticuloso que comenzó puerta a puerta. Sheinbaum recordó el despliegue humano que lo hizo posible: cerca de 20 mil enfermeras, enfermeros, médicas y médicos recorrieron el país como parte del programa Salud Casa por Casa. Su misión fue doble: primero, realizar un censo nacional para identificar a los beneficiarios; después, una segunda visita para integrar un expediente clínico detallado. Ahora, con ese mapa de necesidades en la mano, el gobierno da el siguiente paso.

“En la tercera visita ya viene la receta de los medicamentos… para aquellas personas que tienen hipertensión, diabetes o alguno de estos padecimientos que requieren medicación permanente”, explicó la mandataria con claridad. Este momento, la entrega de la receta, marca la transición de la diagnosis a la solución tangible. Pero Sheinbaum reconoció que una receta sin acceso a la medicina es solo un papel. Por ello, presentó la innovación central del anuncio: un módulo específico donde surtir esa receta “sin necesidad de hacer filas en los centros de salud”.

La implementación tendrá un piloto en el Estado de México, elegido para estrenar este modelo. La estrategia de ubicación es inteligente y busca la máxima accesibilidad. Los módulos de las Farmacias del Bienestar se instalarán en dos tipos de puntos clave:

  1. Afuera de los centros de salud, con el objetivo explícito de “evitar filas en las farmacias tradicionales” que suelen saturarse dentro de las clínicas.
  2. Dentro de las Tiendas del Bienestar, aprovechando estos espacios comunitarios ya establecidos para convertirlos en polos de atención integral.

Sheinbaum describió estos espacios como “pequeños módulos colocados en zonas accesibles”, una imagen que sugiere agilidad y proximidad, lejos de la burocracia de grandes instalaciones. “Va a haber afuera de los centros de salud y la próxima semana inicia en las Tiendas del Bienestar un módulo como estos donde van a poder recoger sus medicamentos. Este pequeño módulo es lo que llamamos Farmacias del Bienestar”, precisó.

La crónica de este lanzamiento es la de un programa que intenta resolver un problema práctico con un enfoque escalonado y territorial. No se trata solo de repartir medicinas, sino de construir un camino que va desde la identificación del paciente en su hogar hasta la entrega del tratamiento en un punto cercano y descentralizado. Es una apuesta por llevar el “bienestar” del nombre a un acto concreto: acortar la última milla que separa a un adulto mayor o a una persona con discapacidad de la medicina que necesita para vivir. El éxito se medirá no en grandilocuentes declaraciones, sino en la ausencia de filas y en la certeza de que la receta, al fin, se convierte en pastillas en la mano.

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