
Un doble anuncio que redefine el mercado laboral: Más dinero en el bolsillo y menos horas en el trabajo
Desde el Salón de la Tesorería en Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum dio este martes dos noticias que resonarán en los hogares y las empresas de todo México. En un movimiento que busca consolidar una política social y replantear la relación entre tiempo y productividad, la mandataria anunció un aumento histórico al salario mínimo y presentó la propuesta formal para reducir la jornada laboral a 40 horas semanales, un reclamo histórico de los trabajadores.
El anuncio salarial trae cifras concretas y un impacto inmediato. A partir del 1 de enero, el salario mínimo general subirá un 13%, pasando a $315.04 pesos diarios, lo que equivale a $9,582.47 pesos mensuales en la mayor parte del país. En la zona fronteriza, donde ya rige un salario diferenciado, el aumento será del 5%, llevando la remuneración diaria de $419 a $440 pesos, que suman $14,409 pesos al mes. Este incremento, explicó Sheinbaum, no es un hecho aislado, sino la continuación de una tendencia iniciada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, donde los aumentos han superado consistentemente a la inflación.

La magnitud del logro acumulado se hizo evidente con un dato revelador: para 2027, el salario de los trabajadores habrá recuperado 154% de su poder adquisitivo, alcanzando su nivel más alto desde 1980 y cubriendo el costo de 2 canastas básicas. Esta política, señalada como clave para reducir la pobreza, beneficiará directamente a más de 8.5 millones de trabajadores y trabajadoras, inyectando poder de compra a la base de la economía.
Pero el anuncio no se detuvo en el salario. Sheinbaum pasó a desglosar lo que sería una transformación cultural de la vida laboral en México: la reducción de la jornada. Tras un trabajo conjunto con trabajadores y empresarios, se ha conformado una propuesta que será enviada al Congreso. El mecanismo planteado es gradual y previsible: la jornada se reducirá 2 horas por año, con el objetivo de establecer la jornada laboral de 40 horas semanales para el año 2030. Actualmente, la ley establece 48 horas.

La mandataria fue enfática en aclarar un punto crucial que garantiza el apoyo de los sindicatos: “La iniciativa no sólo reduce la carga laboral, sino que garantiza los salarios de las y los trabajadores, pues establece que por ningún motivo, la reducción de jornada implicará una reducción de salario”. Es decir, se trabajarán menos horas por el mismo pago, aumentando el salario por hora efectivo.
El cronograma legislativo también se compartió. Se estima que, tras su análisis y aprobación en el Congreso, la nueva ley entraría en vigor el 1 de mayo de 2026, y los primeros descensos de la jornada comenzarían a aplicarse en 2027. La crónica de esta mañanera es, por lo tanto, la de un gobierno que lanza un paquete dual para el trabajador: uno de efecto inmediato (más dinero a partir de enero) y otro de efecto transformador a mediano plazo (más tiempo personal y familiar a partir de 2027), intentando equilibrar bienestar económico con calidad de vida, en lo que se perfila como uno de los legados laborales más significativos del sexenio.