Un caso, una alerta global y un llamado a la calma: México responde a la “super gripe”
Desde el podio de Palacio Nacional, en la ya habitual conferencia matutina, no se habló solo de economía o obra pública este martes. El aire se cargó de un mensaje sanitario urgente, pero matizado con tranquilidad. El secretario de Salud, David Kershenobich, tomó la palabra para informar a la nación: la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido una alerta por una variante de influenza denominada A H3N2, subclado K, bautizada en algunos círculos como “super gripe”. Y México, confirmó, ya registra un primer caso dentro de sus fronteras.
Ante la mención de un término tan contundente como “super gripe”, Kershenobich actuó con la premisa de un médico: primero, calmar al paciente. Subrayó de inmediato que, pese al nombre alarmista, no se trata de un virus nuevo, sino de una variante más de la influenza estacional que circula cada año. “Las estrategias de prevención ya existentes continúan siendo efectivas”, afirmó con rotundidad. El mensaje central, repetido como un mantra a lo largo de su intervención, fue uno de certeza: la vacuna contra la influenza que ya se aplica en el país es efectiva para prevenir esta variante específica.
“La Organización Mundial de la Salud acaba de lanzar una alerta… y nosotros en México hemos registrado un solo caso”, detalló el funcionario, explicando que la alerta obedece al aumento de casos en regiones de Europa y Estados Unidos, donde las autoridades han reforzado la vigilancia. México, siguiendo los protocolos internacionales, ha hecho lo propio, fortaleciendo los sistemas de monitoreo en todo el territorio nacional. Pero la diferencia, insistió, está en la preparación: “El punto muy importante que queremos dejar señalado el día de hoy es que es una variante que se previene con la vacuna de la influenza que se tiene en México”.
Con la serenidad de quien tiene los recursos, Kershenobich garantizó a la población que existe un abasto suficiente de dosis de la vacuna, por lo que la situación, en este momento, “no representa un problema para el país”. Este anuncio busca cortar de raíz cualquier posibilidad de desabasto o especulación. El llamado, por tanto, no es al pánico, sino a la acción ordenada. La vacunación, recalcó, es la herramienta principal para reducir el riesgo de contagio y, sobre todo, para evitar complicaciones graves en los grupos más vulnerables: adultos mayores, menores de cinco años, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas.
Finalmente, la Secretaría de Salud reiteró el compendio de medidas preventivas básicas que la pandemia de COVID-19 volvió cotidianas: el lavado frecuente de manos, el uso de cubrebocas al presentar síntomas respiratorios y acudir a los servicios de salud ante cualquier signo de influenza. Las autoridades aseguraron que el sistema de salud cuenta con los insumos necesarios para enfrentar la temporada invernal y cualquier eventualidad derivada de esta nueva variante.
Así, el gobierno federal manejó la noticia con un guión de dos actos: primero, la transparencia absoluta al confirmar el caso y la alerta internacional; segundo, un despliegue de información tranquilizadora que apela a la responsabilidad ciudadana a través de la vacunación. En un país aún con memoria reciente de una pandemia, el mensaje es claro: la ciencia, la prevención y el abastecimiento son los mejores antídotos contra el temor.
