De Acapulco a Tulum, el turismo mexicano vive su mejor momento: 79.3 millones de visitantes extranjeros, récords de ocupación y un PIB turístico que supera los 2.7 billones de pesos
La mañana del 12 de enero de 2026, en la emblemática Sala Manuel Tello del edificio sede de la Secretaría de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora desplegó un informe que pocos imaginaban posible hace una década: México no solo se consolidó como potencia turística global en 2025, sino que pulverizó récords históricos en múltiples frentes.
Con una sonrisa contenida pero orgullosa, la titular de Sectur presentó los indicadores de enero a octubre de 2025. Los números hablan por sí solos: 79.3 millones de visitantes extranjeros, un alza del 13.6%; 38.4 millones de turistas internacionales, con un crecimiento del 5.8%; y 92.6 millones de turistas nacionales, un incremento del 3.3%. Pero más allá de las cifras, lo que se dibuja es una transformación profunda del sector: México ya no es solo sol y playa, sino un destino diverso, inclusivo y competitivo.
La ocupación hotelera nacional alcanzó un promedio del 60.2%, pero en destinos clave como Acapulco, Mazatlán o Cancún, los porcentajes rozan el lleno total. Acapulco registró 92.2% de ocupación estatal, su mejor marca desde 2019, mientras que Mazatlán superó los 235 mil visitantes y generó una derrama económica de más de 1,500 millones de pesos.
En el Caribe mexicano, el récord fue aún más contundente: el 27 de diciembre de 2025, Quintana Roo operó 771 vuelos en un solo día, el máximo en su historia. Cancún alcanzó 97.3% de ocupación, la Riviera Maya 81.4%, y Tulum, pese a su crecimiento sostenido, llegó al 76.2%.
Los mercados internacionales respondieron con entusiasmo. Estados Unidos envió a 11.16 millones de turistas, Canadá creció 11.4% (2.08 millones), y Argentina sorprendió con un alza del 14.3%, alcanzando casi 290,000 visitantes. La conectividad aérea también se expandió: entre noviembre 2025 y marzo 2026 se programaron 14 millones de asientos desde EE.UU. y Canadá, con 83,042 vuelos, una señal clara de confianza en el destino México.
El impacto económico es innegable. El Producto Interno Bruto Turístico alcanzó los 2.71 billones de pesos, equivalente al 8.7% del PIB nacional, con un crecimiento del 2.5% frente a 2023. La Inversión Extranjera Directa Turística se disparó un 40.3%, sumando 787.6 millones de dólares solo en el tercer trimestre.
El empleo también se benefició: 5 millones de personas trabajan en el sector, un 1.8% más que en 2024, y en noviembre se reportó un 4.9% adicional en asegurados. El Tren Maya, símbolo de la nueva infraestructura turística, transportó a 9,844 pasajeros en un solo día (29 de diciembre), consolidándose como eje de desarrollo regional.
Incluso los Pueblos Mágicos brillaron: Frontera, Tabasco, llegó al 90% de ocupación, Bernal, Querétaro, al 85%, y Tepoztlán, Morelos, al 71.67%. Y como broche de oro, la secretaria presentó un video promocional del estado de Puebla, con atractivos como la Ruta Racers en Chignahuapan, la Cascada de Puxtla (casi 100 metros de caída) y una tirolesa de 1,400 metros en plena selva.
En un mundo postpandémico y con crecientes desafíos geopolíticos, México no solo atrajo turismo: lo hizo con calidad, diversidad, inclusión y récords que marcan un antes y un después.
