Sheinbaum acusa a la oposición: “Apoyan a EE.UU. y olvidan lo que hizo en Venezuela”

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En su conferencia mañanera, la presidenta Claudia Sheinbaum lanza una advertencia histórica: mientras EE.UU. descarta a la oposición venezolana tras usarla, en México nadie permitirá que potencias extranjeras decidan el destino del país

La mañana del 9 de enero de 2026, el Salón Tesorería del Palacio Nacional fue escenario de una de las intervenciones más contundentes de la presidenta Claudia Sheinbaum desde su llegada al poder. En medio de un clima de tensión regional tras la invasión estadounidense a Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro, Sheinbaum dirigió un mensaje directo a la oposición mexicana: “Puedes no estar de acuerdo con el gobierno de México, pero no puedes estar a favor de una intervención”.

Con tono firme y argumentos históricos, la mandataria denunció una contradicción peligrosa: mientras figuras de la oposición critican al gobierno mexicano, guardan silencio —o incluso justifican— las operaciones militares de EE.UU. en América Latina. “Hay que estudiar la historia”, insistió, antes de lanzar una advertencia que resonó como un eco de los tiempos de Juárez: “Y aquellos que están buscando una intervención en México y darle fuerza a ellos, pues que vean Venezuela”.

Sheinbaum no dejó dudas: la suerte de la oposición venezolana es una lección para todos. Recordó que líderes como María Corina Machado, que durante años “privilegiaron los intereses norteamericanos por encima de los de su propio pueblo”, fueron abandonados por Washington en el momento decisivo. Tras la captura de Maduro, ni siquiera se impulsó a Machado como candidata presidencial, demostrando que, para EE.UU., la oposición útil sirve solo mientras es útil.

“¿Qué pasó con la oposición en Venezuela y lo que hizo Estados Unidos con ella?”, cuestionó Sheinbaum, subrayando que, lejos de instalar un gobierno democrático, Washington asumió el control directo del país, marginando incluso a sus aliados locales. “No lleva a nada”, sentenció, en referencia a las intervenciones extranjeras.

La presidenta reafirmó un principio no negociable: “En México, los problemas los resuelven los mexicanos”. Y fue más allá: “No necesitamos intervención de nadie del exterior”, afirmó, en una defensa categórica de la soberanía nacional en un momento en que Donald Trump amenaza con operaciones similares en suelo mexicano.

Sin embargo, Sheinbaum trazó una línea clara entre soberanía y aislamiento. “Es muy importante tener buena relación con nuestros vecinos”, reconoció, destacando la cooperación en comercio, seguridad y otros temas. Pero añadió una condición inquebrantable: “Nunca se entrega el control del país”.

Su mensaje fue doble: por un lado, una advertencia a la oposición interna para que no caiga en la trampa de creer que Washington será su aliado incondicional. Por otro, un recordatorio al mundo de que México, con sus millones de ciudadanos, su Constitución y su historia de resistencia, no se dejará manipular ni intervenir.

En un hemisferio donde el imperialismo renace con nuevos disfraces, Sheinbaum no solo defiende a Venezuela, sino que reafirma la autonomía de México como pilar de su política exterior. Porque, como bien sabe la historia, quien pide ayuda al imperio, termina sirviéndole.

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